Domingo 25 de Junio, 2017

No dejan de ser molestos los privilegios desmedidos que gozan funcionarios de entes como RECOPE, JAPDEVA, CCSS, bancos del Estado, universidades públicas, entre otras instituciones “descentralizadas”.

Y es que resulta vergonzoso que algunos grupos sindicales de la UCR y la UNA principalmente, le pidan más y más miles de millones de colones al Gobierno para el FEES, mientras que hasta un 70% o más se consume en salarios y pagos de gollerías. Algunos partidarios del Movimiento Libertario en los últimos meses se han manifestado contra esos relajos.

Ya es hora de que el verdadero pueblo de Costa Rica, realice una cruzada nacional para presionar al Poder Legislativo en el sentido de reformar la ley de instituciones autónomas o descentralizadas y para que se le ponga freno a los movimientos sindicales.

Es más, es momento de que se derogue el artículo 62 (sobre derecho a convenciones colectivas) de la Constitución Política, pues con el paso de los años lo que se ha prestado es para dar cabida a una serie de privilegios, para los funcionarios de los entes autónomos. Una derogación como tal, también implica reformar el Código de Trabajo actual en ese sentido.

De todas formas los esquemas actuales salariales del sector público presentan grandes vicios de inconstitucionalidad, pues implican una clara desigualdad social pese a que, el artículo 33 de la Constitución supone que toda persona es igual ante la ley (en este caso las leyes laborales).

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Además, las convenciones colectivas atentan contra el artículo 57 de la Carta Magna al dejar de cumplirse el enunciado de que: “El salario será siempre igual para trabajo igual en idénticas condiciones de eficiencia…”, o sea, eso da suficiente argumento para aplicar cambios en las leyes, pues es inadmisible que un chofer de bus de la UCR gane más de dos millones de colones (sumados los pluses) mientras que un chofer de bus de la empresa privada se “parte la vida” por 300 o 400 mil colones mensuales.

Y aquí, que no vengan los demagogos sindicalistas a decir que los salarios del ICE, RECOPE u otras instituciones parten de la base y que se incrementan por los pluses, pues lo moral es eliminarlos. Por otra parte, es un descaro que, muchas veces los sindicatos pidan altos porcentajes de ajustes salariales de forma universalizada para el sector público, pues la gente que gana muchos millones al mes no merece que se les ajuste los salarios tan seguidamente.

Pero lo cierto es que, si esos abusos no se eliminan, ningún gobierno del futuro podrá sacar a este país del déficit fiscal al no poder establecer un presupuesto racional o conforme a la realidad económica y productiva de Costa Rica.



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