Sábado 25 de Marzo, 2017

Desde finales del año anterior se han venido registrado ciertos “eventos”, tanto de carácter interno como externo, que permiten visualizar la presencia de presiones al alza en las tasas de interés internas, en el mediano plazo.

¿Cuáles han sido esos “eventos”?

-Estados Unidos cerró el 2016 con una inflación congruente con la meta establecida por la Reserva Federal (FED) (2,07% contra 2%), así como con un nivel de desempleo muy cercano al promedio registrado antes de la crisis del 2008-2009 (4,7% contra 4,6%), a pesar de que la producción de esta economía norteamericana no terminó de levantar, sí es de esperar que durante este año se den ajustes moderados y paulatinos en la tasa de referencia de dicho organismo (FED).

-El Fondo Monetario Internacional, en sus proyecciones para el 2017, prevé un repunte de la inflación en las economías avanzadas (1,7% como promedio), volviendo así a sus niveles relativamente normales. En consecuencia, los bancos centrales en estas economías estarán vigilantes del comportamiento de los precios, pudiendo ajustar sus tasas de interés en caso de ser necesario.

-De igual manera y luego de un largo periodo de estabilidad, desde noviembre anterior, dos de las tasas de interés de referencia internacional más importantes (Prime Rate y Libor) han registrado una leve tendencia al alza.

-A pesar de una “cierta mejoría” en las finanzas públicas, en el sentido de que el déficit fiscal para el 2016 fue menor al esperado, el Gobierno tuvo que recurrir predominantemente al mercado interno para poder financiar el exceso de gastos sobre sus ingresos, compitiendo así por recursos financieros con el sector privado (empresas y hogares), lo que también constituye una presión sobre las tasas de interés internas.

-Asociado con lo anterior, el panorama político actual es poco favorable para alcanzar una solución al tema del déficit fiscal y, como reflejo de ello, las calificadoras de riesgos redujeron recientemente la valoración de nuestra deuda soberana, lo que generará cierta presión sobre el comportamiento del tipo de cambio y las tasas de interés.

Ante este panorama, ¿cuáles son algunas recomendaciones a tomar en cuenta?

-Si cuenta con endeudamiento en dólares pero sus ingresos no son en esa divisa, es un buen momento para consultar, incluso con el mismo banco o financiera, qué opciones dispone para “colonizar” (pasar a colones) dicha deuda. Eso sí,  tome en cuenta que esto podría implicar costos administrativos adicionales (comisión bancaria, posible castigo por pago adelantado de la deuda, pago de avalúo, entre otros).

-Consulte en cuánto podría aumentar el pago de su préstamo ante incrementos – por ejemplo de un punto porcentual – en la tasa de interés que paga, de tal manera que pueda definir un umbral máximo, es decir un monto del cual, más allá de este, se comprometería el presupuesto personal o familiar. Tenga pensado qué medidas podría tomar en caso de darse esta situación.

-De igual forma, es prudente valorar qué alternativas existen de endeudamiento con tasa de interés fija para todo el periodo, puede ser que en este momento estas se encuentren por encima de las tasas de interés variables en el mercado, pero a medida que estas últimas se ajusten al alza, comenzará a obtener una ganancia al respecto.

-Asimismo, si cuenta con ahorros y desea invertirlos en instrumentos a plazo (certificados a plazo), lo mejor es hacerlo en periodos sucesivos y relativamente cortos, de tal forma que, cada vez que reinvierta sus recursos, pueda obtener una tasa de interés mayor.

En conclusión, existen señales que permiten presagiar que el periodo de bajas tasas de interés que data desde la crisis económica internacional (2008-2009) ha llegado a su final, sus ajustes al alza serán paulatinos, por lo que es prudente considerar las anteriores recomendaciones.



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