Miércoles 22 de Marzo, 2017

Mascotas: Un amor que conduce al peligro

Ricardo Goncebat / EFE17 de febrero, 2017 | 04:11 AM

Los animales domésticos no solo nos acompañan y divierten sino que además nos ayudan a mejorar nuestra salud física y mental. Sin embargo, poseen una cara menos amable, ya que son portadores de gérmenes que pueden enfermarnos.

Las zooterapias, o medicinas basadas en las mascotas, y las zoonosis, o padecimientos que nos trasmiten estos seres, son las dos caras de una misma moneda.

Lea: Vacunación y desparacitación de mascotas

El profesor Aaron Katcher, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, EE.UU., afirma que los enfermos de miocardio o anginas de pecho que tienen especies de compañía mueren menos que los que no cuentan con una, según sus estudios.  

La interacción o la mera presencia de perros, gatos y peces ornamentales influyen positivamente sobre la ansiedad, la hipertensión y las enfermedades coronarias, según la doctora Erika Friedmann, de la Universidad de Nueva York.      

Tenga un especial cuidado cuando lleve a su mascota al parque.

Katcher señala que el diálogo con ellos, que combina las palabras con las caricias, eleva la presión arterial mucho menos que si el interlocutor fuera una persona. 

Los dueños de canes adquieren un sentimiento de mayor estima y confianza en sí mismos y además una menor concentración de colesterol en la sangre, según trabajos de James Serpell, de la Universidad de Cambridge, en Gran Bretaña.  
    
Zooterapia para el autismo
 
La doctora Laurel Redefer, de la Universidad de Pennsylvania, que efectuó una terapia de niños autistas con la ayuda de los ya mencionados, recalcó que producen un poderoso estímulo sensorial en los enfermos con inhibiciones graves, los cuales reaccionan con "lo que se puede tocar y que se mueve".    

Para mantenerse sano

Para prevenir las zoonosis es útil evitar el contacto de la mascota con animales desconocidos o que huela o coma restos de la calle, y procurarle un ambiente limpio e higiene regular, para minimizar el riesgo de contagio.
 
También hay que llevar periódicamente al animal al veterinario, analizar sus heces una o dos veces al año, para detectar parásitos, y observar sus deposiciones en busca de formas sospechosas.    

Los menores tratados con este método emiten chasquidos y murmullos y movimiento de sus manos, y reflejan comportamientos menos autistas y una mayor sociabilidad.

La zooterapia sirvió para prepararles para participar y disfrutar con las relaciones sociales, según los especialistas que efectuaron el ensayo.  
   
Peligro de zoonosis

Pero como se dijo son una fuente de problemas, al contagiar dolencias como la hidatidosis, la toxoplasmosis, la rabia, la leptospirosis, la psitacosis o la toxocariosis, así como distintos tipos de hongos y parásitos nocivos para la salud.  
    
Hay zoonosis severas como la brucelosis, que trasmite el ganado lanar y cabrío; la triquinosis, que causa un gusano microscópico que porta el cerdo; la leishmaniosis, que contagia un mosquito que pica a un perro enfermo; o la endocarditis, que se origina la acción de las bacterias de las pieles de los animales.    
    
Otras son emergentes, como la enfermedad del arañazo del gato, la cual genera desde visión borrosa, dolor de cabeza, fatiga y convulsiones hasta inflamación cerebral.
    
Aunque según el veterinario Joan M. Casas y el médico Paulino Castells Cuixart, si se cumplen las medidas de higiene y vacunación se reducen drásticamente las posibilidades de que el animal enferme o trasmita una infección.
      
Entre los parásitos que se pasan figuran algunos externos como las pulgas, garrapatas, piojos, sarnas y cheyletielas, así como otros internos, como los vermes intestinales Ascaris, Dypulidium y Trichuris, que pueden prevenirse mediante desparasitaciones.   

Foto portada: Telemetro.com.
    




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