Jueves 24 de Agosto, 2017

El impuesto rosa

19 de marzo, 2017

Adriana Álvarez

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¿Has escuchado alguna vez el término “impuesto rosa”?

Es una palabra que se ha utilizado anteriormente para definir una diferencia en el precio de diversos productos, de manera que la versión femenina (rosa) es mucho más cara que la masculina, esto a pesar de ser el mismo producto y de la misma marca.

Esta diferencia se da en varias industrias, como la de supermercados, perfumes, farmacias, belleza, lavandería e incluso en algunos servicios.

Según un estudio publicado por CNN hace unos días, realizado por el Departamento de Asuntos del Consumidor de la ciudad de Nueva York, donde se inspeccionó casi 800 productos: reveló que 42 % de los casos, los productos de mujeres son más caros que aquellos de hombres.

Según la revista Consumer Reports, en el área de productos farmacéuticos, las versiones femeninas llegaban a costar hasta un 50 % más. Otro estudio realizado en 1990 en el estado de California descubrió que este “impuesto rosa” representa $1.300 de gasto adicional a las mujeres.

Esto conllevó a que en 1995 California se convirtiera en el primer estado en prohibir las diferencias de precios basadas en el género. En 1998 Nueva York prohibió la fijación de precios basada en género y estableció multas. En el 2015 se emitieron 129 multas contra empresas.

Lea: Si un hombre fuera mujer por un día…

En Buenos Aires, se reporta que la diferencia de precio ronda un 25 % en perjuicio de la mujer. Según reportajes argentinos, en librerías los lapiceros para mujeres son 18 % más caros que los tradicionales; y en jugueterías, un bulto de Barbie vale 6 % más que uno de Hot Wheels y también se señaló que una bicicleta de mujer es 12 % más cara que una de niño.

En Nicaragua, un cuaderno de portada de princesa es 15 % más caro que uno con portada de carro. Un perfume es 13 % más caro que una colonia de la misma marca, según reportó el Diario La Prensa en febrero de este año.

¿Por qué es esto un problema? Pues las mujeres debemos gastar más, pero somos además quienes estamos ganando menos. Nuestros salarios representan aproximadamente un 70 % del salario del hombre, y si tomamos en cuenta que cada vez más los hogares son liderados por mujeres jefas de hogar, que tienen la responsabilidad exclusiva del cuido de los niños y en algunos casos los adultos mayores, es evidente que esta disparidad está afectando a nuestros hogares.

Insto a los líderes políticos de nuestros países, a que sigan el ejemplo de California y Nueva York, y puedan crear legislación para regular esta disparidad.



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Comentarios

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Juan (19/03/2017)

Que hipócrita esta señora, porqué no dice nada sobre los bares que cobran solo a hombres la entrada???? Es lo mismo no?