Martes 19 de Setiembre, 2017

Los odiosos privilegios en las universidades públicas

18 de mayo, 2017

Osvaldo Corrales Jiménez

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Hace un tiempo, en un reportaje se mostró cómo gran parte del dinero del Fondo Especial para Educación Superior de las universidades públicas se va en gastos administrativos.

En junio de 2015, en un noticiero se expuso que hasta un 77 por ciento se va en salarios, además, se sabe de profesores que devengan hasta 7,5 millones de colones, o de choferes de las universidades que ganan más de 2 millones o de conserjes o encargados de limpieza con salarios de más de un millón de colones. En la empresa privada, esos montos excesivos no se dan en esa clase de puestos.

Lo anterior refleja el relajo que se da en las entidades públicas. Pese a lo anterior, los sindicalistas manipulan a los incautos estudiantes para que se tiren a las calles, para protestar cuando el Poder Ejecutivo no les quiere destinar más miles de millones de colones para el FEES.

Además, hay un asunto que quizás muchos costarricenses ignoran y es en torno a que, en las universidades públicas, se desarrollan programas de investigación que al final de cuentas no dan resultados concretos, mientras tanto, se les pagan salarios altos a los funcionarios que trabajan en esos programas y solo por el hecho de que ostentan títulos de licenciatura, maestrías y doctorados. O sea, se tiene a fulanos “haciendo que hacen”. Otras veces, algunos académicos salen del país becados y aun así perciben salario, como si laboraran en dichas universidades públicas.

En un debate en ese mismo año, estuvieron el diputado de Movimiento Libertario, Otto Guevara y la diputada de Frente Amplio, Patricia Mora. La diputada, desde que tomó la palabra, arremetió contra el diputado Guevara en un intento de ridiculizarlo por expresar que, si se dividía el monto global del FEES entre el número de estudiantes el costo sería de unos 6 o 7 millones por cada cual. Empero, el diputado Guevara estimó que su cálculo lo dio como una forma de ilustrar (parafraseo) la desproporción costo-beneficio.

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Cuando se expusieron en pantalla los altos salarios que reciben algunos funcionarios universitarios, el periodista le recalcó la situación a la diputada Mora, pero ella, con su característico tono mordaz, insistió en que lo importante era el gran beneficio que dan las universidades públicas al desarrollo de este país. Aun así, su argumento fue pobre, pues no tiene sentido vinculante el beneficio que pueda dar una universidad con respecto a los altos salarios que puede devengar un chofer, encargado de limpieza o un profesor.

Es más, en las universidades privadas no se tienen tan altos salarios.

Además, cínicamente, la legisladora, que también es profesora universitaria, dijo que el partido al cual pertenece (Frente Amplio) siempre ha estado comprometido con la idea del buen manejo de los recursos que se les asignan a las universidades públicas.

Decir lo anterior es pura demagogia, es más, a muchos militantes del Frente Amplio tampoco les importa la verdadera equidad salarial entre el sector público y el privado. O sea, mientras el feudo de empleados de instituciones descentralizadas o de Gobierno goza de tales privilegios, el resto de la ciudadanía la debe “pellejear” con salarios bajos, y otros deben soportar la terrible realidad del desempleo que cada día toma más fuerza.



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