Domingo 17 de Diciembre, 2017

Ramonense suma 5 décadas limpiando botas

Es de los pocos que se dedica a ese oficio de antaño.
Laura Morales / Mauricio Arce25 de junio, 2017 | 09:11 PM

A don Tranquilino Morales Villalobos es común observarlo en su carrito de pedales manuales recorriendo las calles de San Ramón de Alajuela. Es limpiabotas desde hace cinco décadas y uno de los pocos que aún se encuentran en el país.

Con una sonrisa en el rostro, le narró a La Prensa Libre que se modernizó dada la baja en la clientela y que la visita en sus hogares o trabajos. Asimismo, que el vehículo es su aliado ya que no puede caminar distancias considerables.

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El querido personaje es vecino de la comunidad de Bajo Tejares y los 65 años no son un impedimento para que busque el sustento para su familia, y a la vez traté de rescatar uno de los oficios de antaño.

"Tengo 54 años de haber iniciado en este trabajo, hay que pulserarla porque si no uno no come y éramos muy pobres. A los 10 años debíamos ganarnos el sustento y combiné los estudios con el oficio.

Fui hasta sexto grado, recuerdo que estudiaba en la mañana y en la tarde me venía a trabajar, o si iba en la tarde en la mañana limpiaba y estudiaba en la noche en ratitos, de alguna manera me ganaba alguito", explicó.

Es común observarlo trabajando todas las mañanas en el centro de la comunidad.

Morales indicó que el tipo de calzado que utilizan los costarricenses varió mucho con el paso de los años y de igual manera el costo del servicio.

"Antes habían unos 50 limpiabotas en la comunidad pero hoy solo quedo yo porque ya no es rentable y la gente no requiere de nosotros. Antes se limpiaba unos zapatos en 5 centavos y hoy día es por ¢500 colones.

A mí me gusta pero no se paga bien, antes se podía comprar más, ahora no alcanza. Salgo un rato en la mañana porque en las tardes doy servicio a domicilio y me voy a las casas, antes tenía más de 50 casas ahora solo 15, el resto se retiró", dijo.

Sobre el carrito qué le dio más fama, mencionó que se lo confeccionó un amigo. "Me lo regaló ya que no puedo caminar muy bien por una situación de salud, y con el me movilizo mejor y hasta anda unos 5 kilómetros al día.

Seguiré en esto hasta que Dios quiera, es una labor en la que se puede estar tranquilo y también el relacionarse con las personas es algo muy bonito. Le digo a los jóvenes que estudien de verdad y que se superen", finalizó.

Afirmó que el oficio no se paga muy bien pero lo realizará mientras tenga vida.



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