Viernes 28 de Julio, 2017

Como seres humanos, estamos en constante proceso de cambio. Aunque no lo creamos, hoy no somos las mismas personas que hace un año. Muchas cosas han pasado, varias experiencias vividas que nos hacen mirar las cosas desde una perspectiva diferente y reaccionar de otra forma ante lo que sucede.

Lastimosamente cambiamos por las malas, difícilmente lo hacemos por las buenas, de ahí que las crisis sean el punto catalizador que generan los grandes cambios sociales, así como los personales. Todo empieza con ese sentimiento de incomodidad con nuestra vida actual, incertidumbre hacia la vida futura y una gran confusión con respecto a lo que estamos viviendo, lo que queremos y lo que deseamos.

Esta confusión es la clave y el primer paso para reinventarnos. ¡La confusión es lo mejor que nos puede pasar! Solo estando confundidas nos abrimos a un mundo nuevo, lleno de posibilidades y oportunidades, nuevas formas de pensar y actuar, y una mente abierta dispuesta a escuchar para cambiar.

Cuando tenemos certeza de lo que estamos haciendo o viviendo, difícilmente aceptaremos un consejo o una forma diferente de hacer las cosas… pero cuando estamos confundidas somos como un terreno fértil, listo para plantar nuevas semillas.

El futuro puede parecer tenebroso e incierto, razón por la cual nos puede generar mucho miedo… pero nunca olvidemos que ya pasamos por donde asustan y estamos en ese largo túnel empezando a ver la luz.

Como una culebra, empezaremos a dejar nuestra piel vieja y a desarrollar una nueva. Nuestra vida pasada fue buena, porque nos llevó adonde estamos, pero la futura será mejor, por la acumulación de experiencias ya vividas y el afán de ser mejores.

En cada proceso de reinvención, buscaremos darle un nuevo significado a nuestra vida, ya sea a través de un nuevo trabajo, otra pareja, la soltería, una meta o incluso un cambio en nuestro cuerpo. De hecho, se dice popularmente que cuando hacemos un cambio un poco radical en nuestro cabello, es nuestra forma inconsciente de buscar ese cambio.

Mientras nuestra “nueva yo” va tomando forma, pasaremos por momentos de duda y algunas veces de dolor por el pasado, pero tengamos la confianza en nosotras mismas de que lo mejor está por venir, porque ahora somos más fuertes, maduras y sabias. ¡Y recuerda, aunque tengas miedo, hazlo con miedo, pero hazlo!

Adriana Álvarez, empresaria y empoderadora de mujeres. Correo: [email protected]



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