Viernes 28 de Julio, 2017

La hipérbole de expectativas de un período electoral, un tanto abúlico, nos hace pensar en lo meritorio que sería -a la usanza antigua- el cambio irruptor. Tal parece que, algún grado de cambio en este gobierno PAC, irá pero, ante los ojos de la gente, evidentemente insuficiente.

El pueblo elector, a ganas de soluciones milagrosas, de momento está teniendo la paciencia de la gradualidad. Sin embargo, el acelerador que, nuestra forma de ser aplicará, luego de los meses electorales, debe ser apreciablemente mayor y, es insuficiente el PAC para lograr esa diáspora irruptora y modificante en el grado sumo que amerita Costa Rica si quiere dar el salto desarrollador sin tanto ser resonancia, desde el exterior con copia de fórmulas externas. Veamos.

Aunque el elemento fiscal en lo inaudito de no habérselo obtenido es, el más evidente, no es el único. Falta el cambio suficiente en educación.

Fanáticamente, diría un trans, debiendo quedar el cambio suficiente en la legislación innovadora en familia, paridad y tolerancia. Además, la política internacional declina impactar desde aquí hacia fuera, de lo productivo, no se ha hecho lo suficiente frente al mar y la toma de ese territorio desnacionalizante.

La seguridad no explica por qué es Nicaragua la de mejor estatus en Centroamérica, mientras nosotros contamos los muertos a manos del hampa y el narcotráfico lavador por centenares pero bajo vigilancia alquilada por cártel nacional a los extranjeros cárteles mexicanos y colombianos. “Pizarro a la tica” es un declive de lo que debe hacerse. Lo bueno, la economía, la hacienda pública y la no poca cosa del auge innovador (inflación menor a 1 y café a $8.060 quintal) reducción pobreza de 0,70 %... algo es algo.

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Entonces, políticamente, es necesario, irruptorar el sistema diría yo. Con impacto irruptor paralelizar lo nuevo a lo viejo e ir avanzando en grado sumo hacia el contrapoder, a construir vaciando lo viejo salvo, de ello, los paradigmas históricos de la naturaleza nacional costarriqueñista. Democracia, paz y participación en la toma de las decisiones politizando a escala adecuada la responsabilidad de nuestra cotidiana costarriqueñicidad.

Aquí es donde la izquierda debería estar. Desde abajo y hacia los lados, creando los centros de contrapoder al sistema y tolerándose a sí misma cierta postergación para profundizar el cambio a fin de agrandar la base impositivar en lo económico, participativa en lo político y tolerante en lo ideológico con pilares, referentes válidos del cambio.

Para mí esos pilares referentes están el lunes en las izquierdas y el martes en los de la gente PAC. De más no estaría suponer que el aglutinamiento o harían en el eje ecológico, laboral y productivo, lo sindical, sin exclusiones y los productores de área rural extratradicional citadina involucración.

Lo que es gran pregunta en las calles es, será paciente en demasía o en poca monta nuestra pueblerina, aún tolerancia para ver resultados. Aquí, en el Frente de Acción Unitaria es que suponemos escuchable la propuesta de Sergio Erick Ardón de juntar electoralmente en lo posible a Frente Amplio con PAC ampliado y arremeter, pectoralmente hablando, hacia un proyecto país de “gente viviendo con dignidad”.

Hay varios peligros para viabilizar esto de dos relevantes, menciono los muchos partidos, la mucha dispersión y, de más ahorita la turbulenta indefinición hija de las ideologías, hacia el concepto suficiente de dignidad de la costarriqueñicidad.



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