Jueves 23 de Noviembre, 2017

Proust antes de Proust

17 de julio, 2017

Rogelio Arce Barrantes

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No se puede comprender a Marcel Proust aislado dentro de su gigantesca obra: "A la recherche du temps perdu" (A la busca del tiempo perdido, una novela de más de tres mil páginas), no es que la obra en si deba ser leída junto a otras obras, no, es que "A la busca del tiempo perdido" es el culmen de la perfección lingüística de Proust, requirió muchos años de esfuerzo poder escribir de manera tan elaborada.

Como sucede con otros escritores, que sin esfuerzo describen y escriben, tanto personajes como actos, no ocurre lo mismo con este gran escritor francés, que parece burlarse de la moda y de todo lo que representaba ese París decimonono, lleno de placeres y frivolidad, de modas y superficialidades, de encuentros y desencuentros. Para quienes se acercan a Marcel Proust por primera vez, es muy útil conocer algunos detalles de su obra.

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Originalmente "A la busca del tiempo perdido" se divide en siete libros separados, que podrían equivocadamente comprarse o leerse o creer que son libros inconexos, es frecuente que los vendedores de libros así lo crean (no los libreros), entonces tenemos que recorrer un calvario para encontrarlos; también se encuentran ediciones en tres volúmenes e incluso en francés las hay de un solo tomo. Los siete tomos son:

- "Por el camino de Swann"
- "A la sombra de las muchachas en flor"
- "El mundo de Guermantes"
- "Sodoma y Gomorra"
- "La prisionera"
- "La fugitiva. La desaparición de Albertin"
- "El tiempo recobrado"

De esta manera, el lector puede guiarse para comprarlos y para leerlos.

Regresemos a la idea original de artículo, Proust antes de Proust, con lo que quiero explicar que algunas obras de Marcel Proust tienen un alto valor para comprender la evolución del escritor en su breve vida. "Los placeres y los días", una obra de su juventud y que cobró valor entre los escritores de su época hasta después del éxito de su obra monumental.

Lo mismo "Jean Santeuil", una obra póstuma que recopilara muchos años después de su muerte André Maurois, la cual sacó de un viejo baúl en casa de la madre de Proust, que por cierto no tiene nada que envidiar a otras obras de Marcel Proust. No es necesario leer todas estas obras, pero si se desea entrar en el universo de este escritor, sí deben leerse.

Muchas de ellas son difíciles de conseguir, porque los editores usualmente editan lo que se vende, pero con un poco de tesón se pueden conseguir.



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