Sábado 23 de Setiembre, 2017

Dejó indigencia y alcoholismo: Ahora ayuda a otros a salir del vicio

Desamparadeño afirma que sí se puede.
Laura Morales / Diego Manzanares17 de julio, 2017 | 05:34 AM

Dormir en calles o parques soportando frío y calor, buscar alimentos en los desechos y pedir dinero para comprar alcohol formaron parte de la rutina de Víctor Altamirano durante muchos años. Pero él aceptó la ayuda de varios ángeles -como él los define-, se rehabilitó y ahora busca que otros indigentes sigan su ejemplo.

El protagonista de esta historia es oriundo de Desamparados, San José. Siempre se caracterizó por ser trabajador y velar por su familia. Sin embargo, los azares del destino, con un divorcio y la muerte primero de su segunda pareja y después de su hija, lo llevaron a una depresión y por lo tanto a perder el control sobre sus acciones durante nueve años.

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"Yo era un hombre lo que se dice completamente normal, pero tuve una etapa muy crítica en mi vida que empezó con el divorcio de mi primera esposa. Y años después, cuando logré hacer otra pareja, esta falleció, el 15 de diciembre, por un cáncer de pulmón.

Y también una de mis hijas murió, pero el 20 de diciembre, y prácticamente me tiré a la calle. Los dineritos que me llegaban los gastaba en botellas y, cuando me vi sin nada, todo mundo me rechazó. La misma familia no me aceptaba por mis condiciones. Mi único refugio era la calle", recordó.

Altamirano explicó a La Prensa Libre que, en medio del dolor y la preocupación por el hambre y la falta de ropa, conoció a otras personas, las cuales frecuentaban el parque del centro de ese cantón. Muchas, de igual forma, con historias desgarradoras, y con las que coincidía en que el guaro les ayudaba a olvidar las penas.

"Las condiciones en las que vivía me deterioraron la salud, comía de la basura, al punto que tenía la pierna derecha infectada y se veía parte del hueso. Pasaba mucho en el parque, junto a un grupo de alcohólicos, y un día llegó el padre Marvin y me vio, y se quedó asustado por mi estado. Luego me mandó a la clínica en una ambulancia.

La obra San Roque ofrece múltiples beneficios a los indigentes del cantón desamparadeño.

Ahí me ofrecieron el tratamiento y me pidieron una condición y fue que, si quería recuperarme, debía suspender el licor y gracias a Dios lo hice y hasta el momento. Ya sumo un año y medio de seguir los consejos de los médicos, y es por mí y en agradecimiento a los que me ayudaron”, expresó.

Don Víctor actualmente colabora con la obra San Roque, impulsada por el sacerdote local, Marvin Benavides, que todos los sábados le ofrece a la población en condición de calle desayuno, duchas, prendas de vestir, atención médica, entre otros beneficios.

“Era un indigente y ahora más bien logramos que unas 40 personas se recuperaran del vicio y a esos y otros más el Club de Leones nos colaboró para que recuperemos los dientes. Voy los sábados a cooperarles, por ejemplo, a seleccionar la ropa para dársela a los que llegan.

Y en mis cinco sentidos analizo el programa y me molesto cuando alguien no quiere hacer caso a lo que nosotros les decimos. Sí se puede mejorar, si uno entiende el mensaje de Dios, y trato de explicarles mi ejemplo, para que tengan esperanza", narró.

Altamirano agradece al máximo el techo que le brindó un amigo y labora en electricidad. "A mis 61 años, le doy gracias a la vida por este cambio, soy feliz y lucharé por los otros indigentes", finalizó.



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