Jueves 17 de Agosto, 2017

El discurso de las excusas está por terminarse en el barrio Montenegro. No hay por dónde estirar más el parlamento “barítono zeteado” dominical. En su segunda temporada, el cliché es el mismo. Sigue vendiéndole espejitos a una cegada Junta Directiva, resistente a ver lo que los espejuelos negros del técnico ocultan, al final de cada jornada.

La Liga Deportiva Alajuelense, más allá de ampliar la cancha, debería de extender su mirada hacia el archivo de expedientes de oferentes en busca de un sustituto al español, al que el San Benito no le ha acompañado en esta temporada de liga.

Al ibérico no le ha sonado la flauta en su paso por América. Su palmarés en el Barcelona de Ecuador, Monterrey de México, Selección Canadiense y ahora los manudos, registra un currículo poco exitoso.

Lea: Maduro entra a la lista negra de dictadores sancionados por EEUU

Igual su estancia por Japón y Marruecos. En España, un poco mejor. Llegó al Real Madrid, dejó un subcampeonato, una Copa del Rey y Supercopa. Su trampolín, el Albacete, al que ascendió y quedó a un paso de la Copa UEFA.

Mas hasta ahí Benito, al que calificaron aquí como un especialista en levantar equipos, cuando fue recibido en el Alejandro Morera Soto por un grupo al que les venden palomitas de maíz con sirope.

El tiempo corre y en la institución eriza van con el reloj de arena. El objetivo es el 2019, cuando los erizos apaguen las candelas del centenario. Para su presidente, un especialista en comercio exterior, el propósito de ese año es contar con jugadores de la cantera rojinegra, versión lo mejor del club en los últimos tiempos.

Su idea en la directiva manuda de responderle a la afición se queda corta. El fracaso del primer año al mando del europeo fue quedar fuera de la cuadrangular final; contratación de extranjeros de pacotilla, desbandada de los llamados cachorrillos, cuadrados en la visión presidencial, y la renuncia de Alvaro Mesén de la comisión técnica.

En la Liga no todo es negro. Los números, estaban en rojo con la CCSS. Las inversiones como el centro de alto rendimiento en Turrúcares y la cancha híbrida son esfuerzos reconocidos, pero no suficientes para mantener contenta a una afición que grita "fuera Benito".

El aficionado manudo que va religiosamente los domingos al Morera Soto quiere que su equipo gane y verlo ahí arriba de la tabla. Quiere que muestre fútbol en la cancha. Ya no quiere más argumentos para tapar el mal rendimiento. Lo demás vendrá por añadidura para una afición ganadora. Ay, Benito, basta de excusas.



Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR