Martes 12 de Diciembre, 2017

Aprendizajes de mis hijas

13 de agosto, 2017

Adriana Álvarez

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Para mí, el convertirme en madre de dos hijas ha sido de las experiencias más lindas que he tenido. Las amo con todo mi ser y deseo ser para ellas la mejor mamá que puedo ser.

Sin embargo, lejos de yo poder aportarles a ellas enseñanzas y lecciones, han sido ellas las que al venir a este mundo y escogerme como su mamá me han brindado la oportunidad de crecer como persona.

Isabella fue una niña pedida y deseada, sin embargo, no estaba clara de lo que sería ser madre hasta el día en que ella nació. Nuestra primera noche en el hospital, cuando la sostuve dormida entre mis brazos, lloré por el amor tan grande que le tengo, pero además por el susto de si podría darle todo lo que esa “mirrusquita” se merece. Esa noche, le hice una promesa a ella y era que iba a trabajarme a mí misma en crecer como mujer, para poder ofrecerle una mamá que se amara a sí misma, por ende, que pudiera amarla a ella de la misma forma.

El haber tenido a Isabella hace casi 7 años ha sido el inicio de mi transformación personal: conocerme, aceptarme y aprender a amarme. Empecé a conocer sobre el empoderamiento femenino, la igualdad y el feminismo, y lo adopté como propio para poder darle el ejemplo a ella de una mujer que se ama a sí misma y se valora.

Lea: Hombres: ¡No podemos hacerlo sin ustedes!

Con mi segunda hija Victoria, también pedida y deseada, me encuentro en otra etapa de mi vida. Con dos meses de nacida, estoy aprendiendo a realmente amar la maternidad. Viti, como la llamamos de cariño, encuentra a una Adriana más madura. Mis prioridades en la vida han cambiado. Con Isa quería demostrarle al mundo que yo era una supermujer, que podía hacerlo todo perfecto… hoy con Viti no tengo el más mínimo deseo de demostrar nada, me siento más feliz y cómoda con lo que soy y lo que tengo. He creado mis propias reglas y mi camino.

Hoy no busco ser perfecta, sino ser feliz. Y como lo he alcanzado, me siento más segura conmigo misma y con mis decisiones. Por tanto, me es más fácil ser mamá de mi nueva “pelotita”. Me siento menos agobiada, no siento culpa y me siento más segura de la mujer que soy, por lo tanto, le puedo dedicar más tiempo y de mayor calidad.

Esto me ha permitido ser incluso mejor mamá con Isa, tener más paciencia, comprensión y poder distribuir mejor mi tiempo entre tiempo para ellas, para mi pareja y para mí misma.

En este Día de la Madre tengo mucho que agradecerles a ellas que me han ayudado a crecer como persona. A través de Isa, inicié el proceso de amarme a mí misma y a través de Viti estoy aprendiendo a amar la maternidad de una forma que sea sana para mí. A ellas, a quienes amo con todo mi ser, les agradezco infinitamente el escogerme como mamá y amarme así como soy, una mujer en proceso de crecimiento.

Adriana Álvarez

Empresaria y empoderadora de mujeres



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Comentarios

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Gartavia (13/08/2017)

Hay que lindo, ojalá sean del mismo papá, o pareja o partner para que esas chiquitas se empoderen más fácil.