Lunes 11 de Diciembre, 2017

¿Qué se conmemora cada 25 de noviembre?

25 de noviembre, 2017

Dunia Espinoza Esquivel

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Kattia tenía 44 años la mañana de domingo en la que fue asesinada con un arma blanca por su esposo, el padre de sus dos niñas y su hijo varón, quienes también estaban en casa cuando él la mató.

Shirley tenía 26 años el día que su pareja la atacó con un machete hasta matarla. Esto sucedió delante de su hija de apenas 8. Él sabía que ella iba a dejarlo y antes de que esto sucediera, la asesinó en su casa en Naranjo de Alajuela.

Cristina, quien apenas tenía 19 años, recibió varios disparos del arma accionada por su novio, 36 años mayor que ella. Esto sucedió en La Fortuna de San Carlos.

Ana murió con un disparo en la cabeza, tenía 40 años. Su novio le disparó en su casa en La Garita de Alajuela.

Al pasado 10 de noviembre, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) registraba 45 muertes violentas de mujeres, 12 de estas tipificadas como femicidios por la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres, otras 12 desde la definición ampliada de violencia contra las mujeres, consignada en la Convención de Belem do Pará, 9 más se encuentran aún en investigación, a fin de constatar las circunstancias en las que estas mujeres perdieron la vida.

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El femicidio es la expresión última y más dramática de la violencia de género, la cual tiene una clara direccionalidad: se destina hacia las mujeres sin importar su edad, su color de piel, su nacionalidad, su nivel socioeconómico. Las muertas son personas que comparten entre sí una única condición: la de ser mujeres en una sociedad que enseña a sus hombres a odiarlas, especialmente a aquellas que los rechazan.

La violencia intrafamiliar no es la única expresión de la violencia en contra las mujeres, la lista crece y se alimenta con nuestro dolor y nuestro miedo e incluye, entre otras, la trata con fines sexuales, el hostigamiento sexual en el empleo y la docencia, el acoso sexual en los espacios públicos, la explotación sexual comercial, la prostitución forzada, la violación.

Cada 25 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres como un llamado a reflexionar en torno al hecho de que la violencia ciega la vida de decenas de mujeres adultas, cada año, en Costa Rica por el solo hecho de ser mujeres.

Este flagelo le roba la inocencia a cientos de niñas, anualmente, en nuestro país, simplemente por ser mujeres. Esto sucede debido a que habitamos en un planeta en el que, a pesar de ser la mitad de la población, nosotras somos tratadas como ciudadanas de segunda categoría y como mercancía desechable, cuerpos que pueden ser usados, ultrajados, mutilados y desechados por aquellos que se consideran sus dueños.

Cada vez que el calendario llega a esta fecha, lo hace con una invitación a comprometernos con la justicia, la igualdad, y la paz. El derecho a vivir vidas libres de violencia puede parecer una utopía, un sueño que, colocado en el corazón y la mente de una sola persona, puede ser percibido como una locura. Cuando este mismo sueño colonice la vida de algunas más, estaremos frente a una esperanza, y cuando haya contagiado a muchas otras…nos encontraremos a las puertas de una verdadera transformación, esa que justamente necesitamos.



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