Martes 12 de Diciembre, 2017

Sexo oral: El placer a pedir de boca

29 de noviembre, 2017

Mauro Fernández

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El contacto de la boca con los genitales del varón se llama felatio y con los genitales de la mujer, cunnilingus. Sin embargo, el nombre usado para ambos en el ámbito popular es simplemente sexo oral. A pesar de que en nuestra sociedad siempre existió un halo de censura, esta práctica milenaria suele ser la más utilizada por las parejas, como preámbulo del acto sexual o como protagonista del encuentro íntimo, la gratificación es tal que muchas parejas se dan por satisfechas sin necesitar ir más allá.

Al margen de los múltiples mitos, los amantes de todas las épocas han sido asiduos de los placeres orales. Recordemos que la cara interna de la boca y los labios tienen particularmente una superficie suave y húmeda. Esta característica, unida a la gran versatilidad de los movimientos de la lengua, permite una estimulación suave e intensa de los órganos sexuales, capaz de desencadenar fuertes oleadas orgásmicas, tanto a hombres como a mujeres.

Adicionalmente, el sexo oral que se le practica al hombre, es decir, el contacto de la boca con los órganos sexuales masculinos, tiene una enorme ventaja: casi cualquier lugar resulta escenario discreto para esta práctica. Solo basta bajar el zíper del pantalón y descubrir el pene para que el placer y la gratificación exploten. El carro, un sitio oscuro, cualquier parte de la casa, la oficina son algunos de los sitios que los amantes han utilizado para satisfacer con creces sus ansias sexuales.

Con respecto a la técnica, se han formulado un sinnúmero de recomendaciones. No obstante, el consejo cardinal es guiarse por el gusto, así como comentar a la pareja cuáles caricias bucales son las más gratas y cuáles pasan inadvertidas, o hasta generan molestia o incomodidad. El sexo oral suele ser una de las formas más efectivas para que la mujer experimente sus primeros orgasmos, sobre todo cuando el clítoris es el centro de la estimulación.

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Algunos guardan temores creyendo que los órganos sexuales son sucios y que pueden generar infecciones o enfermedades en la cavidad oral. Sin embargo, la ciencia es clara al indicar que, en el individuo sano, el contacto entre la boca y los genitales no representa un riesgo desde el punto de vista bacteriológico.

Otros temen el riesgo gestacional. Recordemos que el aparato digestivo no se relaciona con los órganos genitales donde ocurre la fecundación. Por eso, el acto de deglutir o tragar el semen no conlleva ninguna posibilidad de embarazo. El análisis químico del semen revela que es una de las sustancias más alcalinas del cuerpo, es decir, tiene una acidez muy baja. En ese sentido, no irrita las paredes del tracto digestivo y no representa un riesgo deglutirlo. Las secreciones vaginales tampoco implican una amenaza para la boca ni el resto del sistema digestivo.

En cuanto al riesgo de adquirir una enfermedad de transmisión sexual, se considera que el sexo oral es una de las prácticas sexuales más seguras y que el riesgo venéreo es considerablemente menor comparado con el resto de las prácticas sexuales, incluyendo las relaciones vaginales y anales. Desde luego, nada sustituye la sensatez: en cualquier encuentro sexual con una persona infectada, se puede adquirir cualquiera de las enfermedades venéreas.



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