Jueves 14 de Diciembre, 2017

Cada mamá con su receta

03 de diciembre, 2017

Adriana Álvarez

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Yo soy madre de dos niñas. Isabella de 7 años y Victoria de casi 6 meses. Soy una mujer ejecutiva y emprendedora. He superado varios retos laborales y personales. Me considero valiente y líder… Sin embargo, el trabajo o rol más difícil que he tenido que asumir en mi vida es el de ser madre.

¿Cómo algo tan lindo puede ser tan duro y tan difícil al mismo tiempo?

Existe una cultura muy impregnada sobre cómo debería ser una madre, la cual se basa en una visión de perfección. Esa visión nos hace mucho daño. En lugar de disfrutar cada etapa de nuestros hijos, muchas de nosotras nos sentimos mal, con dudas y muy culpables por no poder “cumplir” con las “reglas” sobre cómo debería ser la maternidad.

El primer gran debate es sobre el parto. Debería ser este vaginal o cesárea. Usar o no la famosa epidural. Esta decisión ha desatado grandes controversias en redes sociales donde diferentes bandos llegan incluso a ofender a las que han tomado una decisión diferente a las de ellas. El tipo de parto, además de una decisión médica, es decisión nuestra. Sin embargo, es triste ver a mujeres en ocasiones aguantar terribles dolores por el simple hecho de “cumplir” con el primer requisito de lo que se define una maternidad perfecta.

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La lactancia tiende a ser también un tema donde se reafirma nuestra “verdadera maternidad”. Pecho vs. chupón. Si bien es cierto que la leche materna tiene innumerables beneficios para el recién nacido, no todas las madres pueden dar pecho y para algunas su hijo es alérgico a ella. Otras deciden darles fórmula para poder realizar sus labores diarias y compartir el cuido.

Sin embargo, en algunos círculos de la sociedad, pareciera que nuestro “nivel de maternidad” está relacionado con el “nivel de sacrificio”. A mayor sacrificio, cansancio y dolor, mayor nivel de maternidad y compromiso, y por ende mejor madre.

Lamentablemente, estas presiones sociales injustas, generan mucha infelicidad en la mayoría de las madres. Debido al sentimiento de culpa al no poder cumplir con todo lo que de ella se espera, indudablemente se afecta la autoestima y, por ende, la relación con hijos y pareja, en caso de tenerlos.

Como madres, debemos entender que no existe una única forma de ejercer nuestra maternidad. Cada hijo es diferente. Lo que funcionó con uno, no funcionará con el otro. Lo que funciona hoy, no funcionará mañana. Debemos entender que cada una tiene derecho a crear su propia receta y así podremos dejar de lado la culpa. Nuestra responsabilidad es hacia nuestros hijos, no hacia la sociedad.



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