Sábado 16 de Diciembre, 2017

Pluralismo político debe trascender la representatividad

04 de diciembre, 2017

Luis Fernando Allen Forbes

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El concepto del pluralismo ha recorrido un trayecto histórico muy peculiar: antiguamente fue denostado y rechazado, pero en la actualidad tiene una connotación favorable; se le considera incluso un valor ético apreciado en nuestra civilización y uno de los componentes institucionales básicos de los gobiernos democráticos.
 
No obstante en el pasado no fue así y según Thomas Hobbes la mejor base social y política de un Estado era la homogeneidad de sus integrantes. Argumentaba que el Estado debía ser considerado una liga de todos los súbditos para el bien común, por lo que la segmentación de una parte de ellos en una sociedad particular sólo podía ser interpretada como una tentativa facciosa y tendiente a la conspiración.
 
A pesar de que anteriormente este concepto designaba un rasgo negativo de la sociedad o el gobierno de un Estado, desde el siglo XIX, y sobre todo en el siglo XX esta valoración se convirtió en una cualidad positiva y querida. Más aún, se llegó a identificar con el de democracia para originar el de democracia pluralista o pluralismo democrático.

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Según García Jurado en su libro “Las Formas de Pluralismo”, el concepto del pluralismo ha desempeñado dos cometidos relevantes en la teoría democrática contemporánea: uno descriptivo y otro prescriptivo. El primero apuntaba a describir la forma en que realmente funcionaban las democracias, en este sentido; la teoría de la soberanía planteaba esencialmente que el ejercicio del poder del Estado radicaba en un solo centro, en el gobierno, al cual correspondía tomar todas o la mayor parte de las decisiones que afectaban a la sociedad. 
 
El segundo que posteriormente se convirtió en un modelo general sustituto, el cual debía adoptarse no sólo por necesidad o como solución intermedia, sino como un modelo de sistema político que aportaba múltiples ventajas y que constituía un valor por sí mismo.
 
En el ámbito político, el pluralismo significa la existencia de una multiplicidad de organizaciones y grupos que compiten en forma abierta por obtener o influir en el poder político. Entre estos grupos destacan, obviamente, los partidos políticos, los cuales tradicional y doctrinariamente han sido las instituciones que desempeñan esa función; que las democracias aceptan y reconocen como los medios legítimos para obtener el poder político.
 
En la antigüedad  la lucha abierta por la obtención del poder político había sido condenada y reprobada por doquier; se consideraba que una competencia de este tipo no sólo tendía a desgarrar el Estado, sino que el enfrentamiento de estas fuerzas políticas podía debilitar y cuestionar el ejercicio del poder soberano.

Finalmente, el valor de este concepto sigue siendo objeto de reflexión y polémica, su significado sigue siendo válido y es necesario preguntarse qué significa el pluralismo en las sociedades contemporáneas y qué tipo de pluralismo es el que se requiere.



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