Sábado 16 de Diciembre, 2017

Mi esposo me quiere ver con otro

Las otras caras de la sexualidad

06 de diciembre, 2017

Mauro Fernández

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La sexualidad se ha convertido, para muchos, en una recreación más, la cual se ve facilitada porque, a un clic de distancia, se tiene acceso a diversas páginas de internet que muestran las más inauditas prácticas sexuales.

La influencia de este material ha provocado que algunas parejas se planteen probar ciertas experiencias sexuales no tradicionales. Entre las más frecuentes figuran el intercambio de pareja, los tríos, el sexo en grupo, así como presenciar, sin participar, encuentros sexuales de la pareja con una tercera persona.

Muchas de estas iniciativas derivan de lo lujurioso y excitante que resultan las escenas actuadas expuestas en los diversos videos. Contrario a lo que se piensa, en la vida real estos encuentros difícilmente alcanzan esos niveles de intensidad tan esperados y, en general, son más los que se decepcionan que los que se complacen.

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Al margen de la gratificación, existen algunas recomendaciones básicas para evitar repercusiones negativas. En primer término, se deben extremar las medidas de seguridad en materia sexual. Contar con un buen método anticonceptivo, utilizar adicionalmente condones para evitar el riesgo infeccioso, y escoger a una persona confiable que en un futuro no aproveche lo sucedido para manipular o extorsionar, son condiciones indispensables. Recordemos que, en nuestra cultura, este tipo de prácticas son mal vistas socialmente y, como tales, deben llevarse a cabo en la más estricta privacidad.

También, debemos tener presente que estas experiencias no les parecen estimulantes a todas las personas, y a muchas, por razones propias, les causan rechazo. Por lo tanto, la negativa a participar se debe entender y respetar sin cuestionamientos.

Algunos cometen el error de insistir más allá de las constantes negativas de la pareja, con lo cual el tema se vuelve sensible y molesto y ocasiona problemas en la relación, tanto en el plano vivencial como en la esfera sexual.

Otros, tontamente, manipulan y chantajean a la pareja para que acepte, sin entender las repercusiones negativas de cualquier práctica sexual que surja de la coerción. Pretenden obtener un sí sobre la base de la presión y no del deseo.

Igual de contraproducente es un sí casi inmediato, motivado más por el afán de complacer o por el temor a desagradar a la pareja que por un interés genuino.

En otros casos, aun cuando ambos están convencidos, la experiencia se torna negativamente impactante, y a veces a él, a veces a ella, a veces a ambos, les resulta difícil manejarla. Esta situación puede originar remordimientos, arrepentimientos y hasta problemas de autoestima: “¿cómo fuimos a hacer algo así?”

En algunos se puede afectar el vínculo de pareja y generar grietas y distanciamientos, acompañados de reproches y señalamientos. Frases como “nunca te voy a perdonar lo que me hiciste hacer” resumen esta situación.

Desde luego, algunas parejas encuentran una enorme gratificación y pueden vivir estas experiencias sin el menor problema.

Todo esto nos indica la importancia de que cada uno medite y reflexione sobre la disposición a realizar este tipo de encuentros, y entender que un sí debe reflejar un deseo auténtico.



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