Miércoles 20 de Junio, 2018

En la ondulada playa...

02 de enero, 2018

Fabio Vega

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Volver a playas del Coco fue volver a mi pasado. Fue reencontrarme con mi época de juventud, con ese pueblo que hoy en nada se parece al que conocí una vez.

La comunidad es prácticamente una ciudad, tomada por turistas, principalmente nacionales, que encuentran en su playa el lugar ideal para descansar a bajo o cero costo.

Paralelo a la costa se extiende un pequeño paseo "Amor de temporada", donde se puede caminar, rodeado de zonas verdes, palmeras y árboles de almendro, y con espacios deportivos para desarrollar su disciplina preferida.

Es realmente un pequeño remanso de paz, con vigilancia permanente, sin temor a asaltantes o expendedores de sustancias.

Ahí están Jorge y Gabriel. El primero un vendedor de copos, miembro de la asociación de coperos, que trabaja en este sitio. Gabriel, un cuidador de carros, que anda recogiendo la basura, abandonada por ciertos visitantes, a quienes les da pereza depositar los desechos en los recipientes instalados a la vera del paseo.

"Amor de temporada", una obra municipal del cantón de Carrillo, construido en honor a esa pieza del compositor liberiano, Héctor Zúñiga Rovira.

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El rincón de la morena, a la que un hombre le contaba sus penas, no es tan peligroso como lo presentaron mediáticamente luego del asesinato de un joven en época vacacional.

"No hombre, me dice Jorge. Eso lo presentaron así porque el que murió era de plata. Mirá, ahí anda fuera el que decían que lo había asesinado y a los taxistas piratas que cogieron, se dice que fue por los viajes que hicieron. Fíjate que el que lo mató no era ni de aquí. Si nos afectó unas semanas, pero ya volvió la tranquilidad".

Y Gabriel: ¿esta playa es peligrosa? "Miré yo nací en este mar. Este mar es serenito", me comenta en medio de sus quejas a Jorge por las chingas de cigarrillos, que tampoco recogen.

Es un rato ameno, el que volví a disfrutar aquí en playas del Coco, en Guanacaste, entre olores a carne asada, vigorones, copos, familias unidas que caminan, corren o se bañan en las aguas azules de la ondulada playa. Feliz Año Nuevo 2018.



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