Miércoles 17 de Enero, 2018

La alegría, el gozo y la paz de la en en el 2018

03 de enero, 2018

Carlos Araya Guillén

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Sin la alegría, el gozo y la paz de Jesús no hay cristianismo. No hay vida en los valores de la justicia y la gracia divina. No hay comprensión del misterio del amor de nuestro padre celestial. No hay reconciliación.

Sin la alegría, el gozo y la paz de Jesús no hay evangelio. No hay buenas nuevas. No hay esperanza en la fe de la resurrección. No hay sacrificio en el Gólgota. No hay cena pascual de pan sin levadura.  No hay oración en Getsemaní con Pedro y los dos hijos de Zebedeo. No hay sentimientos de piedad.

Sin alegría, gozo y paz no hay presencia en nuestros corazones de la fuerza victoriosa del ángel del Señor  que bajó del cielo y quitó la piedra que tapaba el sepulcro donde el nazareno estaba enterrado.  Y dice la Biblia que el ángel  brillaba como un relámpago y su ropa era blanca como la nieve. (Mt 28:3) Tanto es así, que los soldados romanos enviados por Pilatos para cuidar el sepulcro al verlo “temblaron de miedo y quedaron como muertos” (Mt28:4)

Vivamos la fe de Jesús en el nuevo año que llega. Que en el 2018  esa fe que sobrepasa todo entendimiento y es locura para los que no creen,  nos acompañe en nuestro camino con esperanza, alegría, gozo y paz.  Estamos llamados en los nuevos días a ungir los pies del Hijo de Dios y bañarlos con lágrimas, como hizo la mujer  de “mala vida” (mejor traducción del griego  la koiné)  para acceder al amor que llega hasta el perdón.

Recordemos, como dice la Carta Apostólica “Misericordia et Misera” (2016) del Papa  Francisco que “el perdón es el signo más visible del amor del Padre” y “la alegría es de casa” siempre y cuando venga de la cercanía de Dios. (Aleteia Team/ Dic. 2014) . Por eso en el 2018 los cristianos tenemos que ser misioneros de la alegría, el gozo y la paz.

La alegría, el gozo y la paz es un acto de gratuidad del Padre Dios que se encarna en nuestra realidad existencial cuando abrazamos la fe cristiana en gracia y verdad.

Es la alegría, el gozo y la paz de saber, como dice el teólogo costarricense graduado en la Universidad  Pontifícia de Salamanca,  doctor Victorio Araya “que el amor de Dios (la justicia) que revela el Evangelio, no es la que condena al pecador, sino la justicia que salva y perdona”. (El evangelio de la  Gracia, p.32)

Tengamos presente en el 2018 ( y siempre)  que “nada de cuanto un pecador arrepentido coloca delante de la misericordia de Dios queda sin el brazo de su perdón”. (Misericordia et misera, 2) Esa es la alegría, el gozo y la paz de la fe de nuestro espíritu que encuentra en Dios un amor incondicionado e inmerecido. “No podemos correr el riesgo de oponernos a la plena libertad del amor con el cual Dios entra en la vida de cada persona”. (ibid)

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Es el amor de Dios que perdona, transforma y cambia en breves instantes del  tiempo real nuestra vida para aceptar la pertenencia absoluta a “papá Dios”, como dicen muchos fieles de la fe bíblica.

Oremos a Dios y pidamos en verdad, no lo que sea contrario a sus ordenanzas o fruto del egoísmo de la intencionalidad de mis sentimientos  humanos, sino la verdadera unción del Espíritu Santo para que en el nuevo año 2018 no triunfe el rencor, la cólera, la venganza, el enojo, la ira, la contienda, el enfado, la rabia y el arrebato. Por el contrario, vivamos la alegría, el gozo y la paz de la fe del evangelio de Jesús como sustancia de lo que se ve espera la demostración de lo que no se ve.

Por la alegría, el gozo y la paz Moisés consideró de más valor sufrir la deshonra del Mesías (solidaridad en la pobreza y esclavitud con su pueblo) ) que gozar de la riqueza y el poder faraónico de Egipto.

Los faraones murieron y desaparecieron de la memoria colectiva, en cambio, Moisés sigue viviendo en la alegría, el gozo y la paz de todos aquellos que anhelan ser libres en espíritu y verdad. Amén



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