Jueves 18 de Enero, 2018

La capacidad de esperar

06 de enero, 2018

Paula García

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En esta ocasión, quisiera profundizar sobre un aspecto que ataca a la sociedad actual; se trata de la incapacidad de esperar, que se ha convertido en un síntoma social del cual todas las personas en algún momento hemos sido víctimas.

Vivimos siempre apurados, presionando a las demás personas a dar resultados inmediatos, nada se mastica, todo se traga sin mucho cuestionamiento.

En definitiva, uno de los males de la época: todo debe ser rápido, desechable y consumible en cortos lapsos de tiempo.

El problema aparece cuando este pensamiento lo ubicamos en situaciones trascendentales, como el estar en pareja o decidir amar a alguien, donde aplicar esta tendencia hacia lo rápido puede convertirse en una sentencia de mucho desgaste emocional, con relaciones tóxicas y agotamiento físico y psicológico.

Bauman, reconocido filósofo y sociólogo contemporáneo, decía: “Con nuestro culto a la satisfacción inmediata, muchos de nosotros hemos perdido la capacidad de esperar”, esto me lleva a preguntarme: ¿Será acaso que esa incapacidad de espera sea una de las razones del aumento en las tasas de separación, divorcio y relaciones tóxicas?

Existen personas incapaces de estar solas y pasan de una relación a otra sin darse el permiso de sanar primero las heridas de la relación pasada, hay otras personas que en su impaciencia no dan el chance a la otra persona para conocerla y concluyen la relación a la primera diferencia.

Hay quienes prefieren el “amor libre”, en otras palabras, cero compromisos y si te vi no me acuerdo, porque es más sencillo no esperar a ver si funciona, o lo opuesto, personas que se dan a la tarea de acosar y controlar a la otra sin dar el espacio, como si estar en pareja fuera una cacería o jugar al ratón y al gato.

Lea: A pesar de las dificultades

Hemos tergiversado la idea del amor, porque nuestra capacidad de esperar se ha visto alterada, ahora, de los mensajes y un par de salidas se pasa a la cama sin conocer previamente a la persona, sin comprender que el amor y la búsqueda de un(a) compañero(a) de vida no se logra en dos semanas o un mes.

Caminar junto a otra persona no lleva un protocolo específico, cada caso se torna único e irrepetible, pero el problema es que la sociedad nos tiene tan acostumbrados a la producción en masa que hemos dejado de disfrutar esa magia que solo da la espera.

Pero tampoco se trata de una espera pasiva e inerte, sino de una espera activa, de moverse hacia aquella persona que me interesa, enviar señales, darme el permiso de romper con mis temores y entender que la otra persona está luchando contra sus propios fantasmas.

Se trata de empezar a disfrutar el saborear las emociones que genera la presencia de otro en el camino, la capacidad de esperar implica entender que, en el proceso para construir una relación, como en toda edificación, primero es importante reforzar los cimientos.

¿De qué sirve encontrar el “amor” si hay que cuidarlo como si la otra persona fuera prisionera? Las bases de toda buena relación son la confianza y el respeto, y eso solo se logra con el tiempo.

Así que, si quiere empezar este año mejorando su relación de pareja o pretende empezar una relación sana, no olvide que el secreto está en fortalecer su capacidad de saber esperar el tiempo y el momento justos, para que de esta manera no solo disfrute usted o la otra persona de la relación, sino que la construyan en conjunto.



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