Sábado 21 de Julio, 2018

Las nuevas expectativas femeninas

10 de enero, 2018

Mauro Fernández

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La vida de pareja ha cambiado de modo considerable en las últimas décadas. Hoy tanto hombres como mujeres se plantean nuevos retos, nuevos sueños y nuevas expectativas, muchas de ellas de carácter sexual. Ya al hombre no le basta con saciarse sexualmente; al hombre no le basta con disfrutar él. Hoy buena parte de los varones quieren que su pareja disfrute, que su pareja anhele la relación sexual, que su pareja goce plenamente la sexualidad. Esta expectativa marcha de la mano con lo que acontece en el lado femenino. La mujer hoy quiere disfrutar la sexualidad, quiere ser protagonista, quiere que el acto sexual deje de ser un monólogo y se convierta en una actividad placentera para ambos.

Aun cuando ambos manejen perspectivas similares, los estudios indican que un amplio porcentaje de la población no lo está logrando, no consigue que el deleite sea compartido. De una u otra forma el hombre se está quedando lejos de los requerimientos sexuales femeninos. Muchas mujeres señalan, abierta o discretamente, que su pareja no está a la altura de sus necesidades, sin contar aquellas que solo callan y se acostumbran a llevar una vida carente de gratificación sexual.

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No se crea que esto es simplemente un asunto de torpeza. Existe todo un condicionante fisiológico y un manto cultural que provocan este desfase hombre-mujer. Por un lado, recordemos que, según revelan los estudios, el hombre puede alcanzar el orgasmo en cuestión de minutos: uno, dos, tres o cuatro minutos son más que suficientes para muchos varones. En contraposición, se calcula que la mujer en general precisa de diez minutos o más. Esto condiciona la escena nefasta de que él terminó cuando ella apenas estaba en los primeros niveles de excitación.

Adicionalmente, la respuesta sexual masculina se produce con pocos estímulos, muchos de ellos visuales. La erección de un hombre sano aparece de manera automática y al instante. Por ese motivo muchos varones desconocen que así no funciona la sexualidad femenina. En la mujer los besos, los abrazos, las caricias, la voz cuchicheada y el susurro son ingredientes estelares del deleite. A pocas mujeres les complacen los encuentros sexuales rápidos, mecánicos y carentes de contacto y cercanía.

El mítico Informe Hite recopila relatos ilustrativos: “Todo es tan rápido que no disfruto nada”, “Adentro y afuera y eso es todo”, “Se sube, se satisface y termina”, “No han entendido que lo que a ellos les provoca el orgasmo no es lo que a mí me lo provoca”, “Tratan de penetrar de inmediato y ya”. Los estudios también mencionan que este escenario se va haciendo cada vez más común en relaciones estables y largas, en aquellas en las que el hombre no necesita conquistar ni convencer a su pareja. Para muchos hombres las caricias son una forma de conseguir la permisividad femenina y no han comprendido que también son la fuente principal del placer.

La pareja donde ambos se comen a besos, se acarician, se tocan, recorren todo su cuerpo con besos, toques y abrazos, y hacen del amor un banquete prolongado, alcanza esa plenitud mutua tan anhelada.



 



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