Martes 22 de Mayo, 2018

¿Es usted agradecido?

05 de febrero, 2018

Delia Villalobos

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Hace algunos años conocí al doctor Rafael Bisquerra, un eminente académico de la Universidad de Barcelona, España, que propuso a partir de muchos estudios y libros publicados: La educación emocional.

Este hombre cargado de saberes viaja acompañado de sencillez y humildad para compartir conocimientos y experiencias que nos cambian la vida y nos encaminan a ser mejores personas.

Del doctor Bisquerra aprendimos que las competencias sociales y emocionales permiten prevenir tantos males que aquejan la sociedad de hoy y vivir muchos años en mejores condiciones.

Una de las competencias que él destaca se ubica en el ámbito social y la describe como “saber agradecer”, reconocer a los y las otras lo que ayudan, aportan, facilitan y hacen para facilitarnos el día a día y la existencia.

Buscando sobre este importante tema se evidencia que investigadores de diversos lugares del planeta se han empeñado en encontrar las razones para practicarla.

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Según Mercola agradecer “es una de las estrategias prioritarias que puede aumentar la felicidad y la satisfacción en la vida”.

Este autor con una cita del libro “La Pequeña Guía Para la Gratitud”, de Robert Emmons, señala: "No... llegamos a donde estamos en la vida por nosotros mismos. Por ello, vivir en gratitud es vivir en la verdad. Es el enfoque más preciso y honesto de la vida".

Es una manera de comprender que en el camino encontramos muchas personas que de múltiples formas han protegido, respaldado, defendido, alentado para seguir y superar pruebas y desafíos que se cruzan en el sendero.

Mercola también expuso que una conocida investigación evidenció que la generosidad y la felicidad están vinculadas.

 Gallo por su parte menciona que ser agradecido incide en la salud mental y la satisfacción de vida, pero de manera más contundente que el optimismo, la esperanza o la compasión. Agregó que las personas agradecidas experimentan emociones más saludables como el gozo, entusiasmo, amor, felicidad y optimismo, que previenen conductas impulsivas como “la envida, el resentimiento, la codicia y la amargura”.

Lo que se traduce según esta autora, en esa competencia que actúa como una especie de pomada que lo cura todo, que desarrolla ese encanto de magia para retar los problemas, para inyectar capacidad para resolver y vivir mejor: la resiliencia, a la que además, se le atribuye la prevención de enfermedades y por ende mejorar la salud.

Los estudios y los especialistas son claros al informar que esta competencia social de agradecer incide en la salud física y mental, para ilustrarlo argumentan que si la gratitud se convirtiera en medicamento todos quisieran tenerlo.

Gallo agregó que la gratitud reduce la sensación de dolor, la glucosa en sangre, mejora el sistema inmune, reduce la presión arterial y mejora la salud del corazón. Además de que reduce el estrés, la angustia, y regula el estado de ánimo y el sueño.

No todos y todas logran esta competencia en la que insisten especialistas como Bisquerra y otros, es por eso que debemos revisar si está en nuestro repertorio, pero además con qué facilidad o dificultad la expresamos para sentirnos muy bien y enriquecer la salud integral.

Para reconocer a tantos que son parte de las bendiciones que podemos disfrutar, para vivir más y vivir mejor.

Delia E. Villalobos Álvarez M.S.c., Presidenta Junta de Protección Social, [email protected]



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