Sábado 26 de Mayo, 2018

Debemos creerles a las mujeres

04 de febrero, 2018

Adriana Álvarez

[email protected]

156 mujeres gimnastas dieron su testimonio durante el juicio contra el Doctor Larry Nassar en Estados Unidos, quien la semana pasada fue condenado a 175 años de cárcel por abusar, durante más de 20 años, a mujeres jóvenes deportistas. Es considerado el mayor depredador sexual del deporte estadounidense.

Este caso es impresionante, no sólo por la gran cantidad de mujeres víctimas, sino porque tanto la Federación de Gimnasia de Estados Unidos y la Universidad Estatal de Michigan decidieron no escuchar a las mujeres, y no creerles, y en su lugar proteger al doctor y su “reputación” por encima del bien de las más de 156 niñas y jóvenes deportistas. Niñas tan pequeñas como de 6 años.

Asimismo, medios han publicado que algunas de las muchachas, valientes, les contaron a sus padres, y ellos no creyeron que un doctor tan prestigioso hiciera eso. Otra gimnasta le contó lo sucedido a su entrenadora, y esta le dijo que probablemente estaba confundida. Otra se lo dijo a otro doctor y este le respondió que “ser penetrada con los dedos en sus genitales no es algo sexual.”

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En temas de violencia, especialmente violencia sexual, uno de los mayores retos es lograr que la víctima hable y pida ayuda. No es por ende aceptable, que muchachas que se atrevieron a hablar, no hayan recibido apoyo por parte de personas cercanas y que sus argumentos no hayan sido creídos, todos en detrimento de su propia seguridad e integridad.

Según Rachael Denhollander, una de las tantas víctimas, y quien  logró que se iniciara la investigación criminal contra Nassar, por lo menos 14 personas habían sido informadas sobre los abusos de Nassar, entre ellos otros entrenadores, directores deportivos, psicólogos y compañeros del doctor. De igual forma alertó a la policía y nada sucedió. No fue sino hasta que consiguió que un periódico iniciara sus publicaciones en el “Caso Nassar” que la gente empezó a poner atención. Al terminar el juicio, 156 mujeres testificaron para contar su historia… y se estima que varias más aún no se han atrevido a contar su experiencia.  

Como mujer y madre, este caso me genera mucho dolor, porque siento que como sociedad aún le seguimos fallando a nuestras niñas y  jóvenes. Aunque el caso se remonta a Estados Unidos, situaciones de silencio cómplice se dan en todos nuestros países, donde preferimos el compañerismo y compadrismo en lugar del apoyo a las víctimas.

Debemos creerle a nuestras niñas y jóvenes. Se requiere mucha valentía para denunciar actos de abuso sexual, y nuestro deber como adultos es creerles y apoyarlas.

No más silencio cómplice.

Adriana Álvarez, Empresaria y coach de mujeres, [email protected]    



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