Domingo 19 de Agosto, 2018

Piden 176 años de cárcel para violador que tomaba sangre en Dota

Sharon Cascante Lizano / Allan Madrigal07 de febrero, 2018 | 03:20 PM

Esta tarde, en el Tribunal de Cartago, se reinició el juicio contra un hombre de apellido Díaz como principal imputado en la causa 15-123-988-PE, por el asesinato de una familia en Copey de Dota.

La fiscala Karen Mora, representante del Ministerio Público, pidió 176 años de prisión contra un sujeto de apellidos Sevilla Bonilla y de nacionalidad nicaragüense, quien se hacía llamar Jairo Díaz Aragón en el país.

El hombre, acusado de matar en mayo de 2015 a una familia vecina en el Congo, Copey de Dota, conformada por Ramón Suárez Espinoza, su esposa María Miranda Salmerón y sus hijos Abraham y Elena María, de 11 y 9 años respectivamente.

Dicha solicitud se basa en la petición de 32 años por los delitos de violación, tres años por hurto agravado, un año por amenazas a su excompañera sentimental y 35 años por cada homicidio.

Mora explicó que la escena del suceso uno fue el lugar donde encontraron a la niña a quien violó y posteriormente mató para tomar de su sangre.

Como escena dos, el sitio donde estaba el cuerpo del niño al que apuñaló en varias oportunidades.

El sitio tres consistió en el recinto donde encontraron a la esposa a quien violó y la escena 4 donde estaba Ramón.

Agregó que en estos sitios buscaron elementos pilosos, que eran los más propensos a desaparecer o contaminarse.

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El caso

A inicios de 2015, Aragón y su compañera sentimental de apellido Muñoz se fueron a vivir a la finca de Arnoldo Mata, en Santa María de Dota.

El 26 de mayo de 2015, un hombre de apellido Suárez viajó a San José para visitar a su sobrina, dejando en Santa María de Dota a su esposa y dos hijos de 9 y 11 años.

El 27 de mayo de 2015, Díaz visitó a la esposa e hijos de Suárez e incluso le prestó su teléfono a la niña para que hablara con su papá. Ante esto, Suárez decidió regresar a su casa y no quedarse a dormir donde su sobrina.

Al día siguiente, Aragón dijo a su pareja que iría a la casa de Suárez a matar a la familia, y que, si ella decía algo, también la asesinaría.

Tomó un machete y se marchó a la vivienda de Suárez. Al llegar a la casa, procedió a matarlos uno por uno.

Aragón tomó a la niña de nueve años y la ató con las manos hacia atrás, le introdujo trapos en la boca y la acostó en la única cama que había.

Allí la desvistió y le introdujo el pene en la vagina y el ano, y eyaculó varias veces sobre la niña, mientras sus padres vieron todo y pedían que no le hiciera daño.

Tras abusar de la menor, tomó un arma punzocortante y la cortó desde el cuello hasta la vagina, quedando expuestas sus vísceras, y dejándola así en la cama.

“Como en una especie de ritual decidió tomar sangre de la menor frente a su compañera”, reveló la fiscala.

Aragón se acompañó de dos hombres y su pareja, por lo que pidió a los hombres no identificados que sacaran al niño, a quien apuñaló hasta matarlo.

Luego procedió a asesinar a los padres en un río cercano a la vivienda, sin embargo, antes de matarlos, los tres hombres penetraron a la mujer.



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