Domingo 19 de Agosto, 2018

Urgente: Condenan a 121 años de cárcel a violador que tomaba sangre en Dota

Greivin Granados / Mauricio Aguilar09 de febrero, 2018 | 02:37 PM

Un hombre de apellidos Sevilla Bonilla y de nacionalidad nicaragüense fue condenado a 121 años de prisión por la masacre en Dota durante el 2015.

El hombre, que se hacía llamar en Costa Rica como Jairo Díaz Aragón, fue el autor responsable del homicidio de una familia de cuatro personas en mayo del 2015, según sentenciaron los jueces del Tribunal de Justicia.

De acuerdo con la sentencia, se impusieron 18 años por cada uno de los homicidios, además, dos delitos de violación por 16 años de prisión y un mes de prisión por el delito del hurto.

El hombre, acusado de matar en mayo de 2015 a una familia vecina en el Congo, Copey de Dota, conformada por Ramón Suárez Espinoza, su esposa María Miranda Salmerón y sus hijos Abraham y Elena María, de 11 y 9 años respectivamente.

Contra Díaz Aragón el Ministerio Público solicitó el míercoles 7 de febrero que se le impusieran 176 años de prisión.

En esa oportunidad, la Fiscalía explicó que su solicitud se basaba en la petición de 32 años por los delitos de violación, tres años por hurto agravado, un año por amenazas a su excompañera sentimental y 35 años por cada homicidio.

Sin embargo, esta tarde tras la lectura del Por Tanto durante el juicio que se seguía en el Tribunal de Cartago, los jueces lo condenaron a 121 años, es decir, 55 años menos de la solicitud de la Fiscalía.

De acuerdo con el Código Penal en Costa Rica, el hombre deberá descontar solamente una pena de 50 años como máximo.

Lea: Nicaragüense violó, mató y tomó sangre de niña en Dota

El caso

A inicios de 2015, Díaz Aragón y su compañera sentimental de apellido Muñoz se fueron a vivir a la finca de Arnoldo Mata, en Santa María de Dota.

El 26 de mayo de 2015, un hombre de apellido Suárez viajó a San José para visitar a su sobrina, dejando en Santa María de Dota a su esposa y dos hijos de 9 y 11 años.

El 27 de mayo de 2015, Díaz visitó a la esposa e hijos de Suárez e incluso le prestó su teléfono a la niña para que hablara con su papá. Ante esto, Suárez decidió regresar a su casa y no quedarse a dormir donde su sobrina.

Al día siguiente, Díaz Aragón dijo a su pareja que iría a la casa de Suárez a matar a la familia, y que, si ella decía algo, también la asesinaría.

Tomó un machete y se marchó a la vivienda de Suárez. Al llegar a la casa, procedió a matarlos uno por uno.

Díaz Aragón tomó a la niña de nueve años y la ató con las manos hacia atrás, le introdujo trapos en la boca y la acostó en la única cama que había.

Allí la desvistió y le introdujo el pene en la vagina y el ano, y eyaculó varias veces sobre la niña, mientras sus padres vieron todo y pedían que no le hiciera daño.

Tras abusar de la menor, tomó un arma punzocortante y la cortó desde el cuello hasta la vagina, quedando expuestas sus vísceras, y dejándola así en la cama.

Díaz Aragón se acompañó de dos hombres y su pareja, por lo que pidió a los hombres no identificados que sacaran al niño, a quien apuñaló hasta matarlo.

Luego procedió a asesinar a los padres en un río cercano a la vivienda, sin embargo, antes de matarlos, los tres hombres penetraron a la mujer.



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