Viernes 14 de Diciembre, 2018

La soledad amenaza la salud

19 de febrero, 2018

Delia Villalobos

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La soledad es una queja frecuente en una sociedad que cambia constantemente y deja poco espacio para expresar lo que se siente. La tecnología, el trabajo, el estudio y muchas exigencias que hacemos parte del día a día se interponen para intercambiar, comunicarse, intercambiar afecto y deleitarse de la convivencia con otros(-as).

No se comprende, anota Bermejo, cómo “el ser humano es un ser social, que necesita de los y las demás…, que aprecia la realización personal, en compañía. Va dejando en el camino espacios y oportunidades de esa maravillosa sociabilidad que nos junta con personas y grupos.

Muchos(-as) describen que, aun teniendo personas alrededor no experimentan ese bienestar que regala compartir confidencias, noticias, opiniones, tertulias, decisiones y tanto que no se puede narrar en este espacio. Se sienten solas, en compañía de personas con las que conviven.

Los especialistas y los entes que se ocupan de la salud dedican tiempo y atención a este importante tema que desata múltiples retos a personas que quisieran, por encima de todo, tener con quién compartir.

Bermejo señala que quienes se enfrentan con la soledad no refieren “síntomas externos graves, pero la describen como una experiencia desagradable y estresante, asociada con un importante impacto emocional, sensaciones de nerviosismo y angustia, sentimientos de tristeza, irritabilidad, mal humor, marginación social, creencias de ser rechazado, y más”.

Rodríguez Martín afirma que no se puede encasillar la soledad como una experiencia negativa, afirma que esta debe verse desde una perspectiva objetiva y desde una perspectiva subjetiva.

La soledad objetiva evidencia la ausencia de personas para convivir y compartir; algunos(-as) la consideran una situación que no siempre es desagradable y la asumen como parte de la cotidianeidad.

Lea: Las mujeres como trofeo

La soledad subjetiva, para el autor citado, la sienten las personas que prefieren incluir en su vida a otros(-as) pero no los tienen y eso les genera sufrimiento, dolor y hasta deterioro de la salud como: mayores niveles de tensión, insomnio, desequilibrio del sistema inmune, entre otros.

Díez Nicolás y Morenos Páez identifican la soledad como un problema relevante y actual como "dolencia silenciosa y difícil de detectar".

La Universidad Autónoma de Madrid anota, desde la revisión de varios estudios, que la soledad es un factor de riesgo para la mortalidad, especialmente en hombres, pues las mujeres se adaptan mejor a esta condición y cuidan más la salud.

Holt-Lunstad aclara que la soledad demanda acciones en las personas y en la sociedad y lograrlo obliga a desarrollar competencias sociales, capacitar al personal de salud con visión integral y prepararnos para la jubilación.

Muchos(-as) quisieran seguir haciendo realidad lo que hace varias décadas se afirmó: somos seres sociales, queremos convivir y construir en compañía de seres queridos, parientes, amigos. Descubrir tanto que tiene la vida.

Disponer de una red de apoyo en la que podamos encontrar protección, soporte, donde concurran herramientas para mantener y cuidar la salud, para dar y recibir afecto, para disfrutar de tantas oportunidades y capacidades que aún no usamos.

Poner en práctica lo que los proponentes del envejecimiento activo defienden al otorgarle singular relevancia a la participación social para que todos(-as) podamos vivir más y vivir mejor.

Delia E. Villalobos Álvarez M.S.c., Presidenta Junta de Protección Social, [email protected]

 



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