Sábado 17 de Noviembre, 2018

550 bebés nacen con cardiopatías, así se identifican

Sharon Cascante Lizano14 de febrero, 2018 | 08:06 PM

Por cada mil niños vivos al nacer al menos ocho tienen una cardiopatía congénita, esto significa que anualmente se atienden al menos 550 nuevos casos de menores con malformaciones en el corazón en el Hospital Nacional de Niños (HNN).

Así lo explicó Rafael Gutiérrez, jefe del Servicio de Cardiología del HNN, quien explicó que la mitad de esos casos requieren una intervención, es decir, un cateterismo o una cirugía para solucionarse.

“Cada malformación tiene una estrategia de tratamiento. Hay unas que pueden corregirse por cateterismo y hay otras que inevitablemente tienen que operarse”, indicó.

Incluso, el año anterior el Servicio de Cardiología del HNN realizó cerca de 280 cateterismo cardíacos y los cirujanos realizaron 245 cirugías del corazón. Explicó que el mayor riesgo es la cirugía cardíaca por lo que uno de los principales logros del programa es la reducción de la mortalidad a 1,6%.

El especialista recordó estos datos este 14 de febrero, en el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas en una actividad que desarrollaron en conjunto con la Fundación Internacional del Corazón (Funicor) y la Asociación Corazones Valientes (Asocardio).

En el evento se entregó un corazón de 1.80 metros de alto. 1.60 metros de ancho y 60 centímetros de grosor y que pesa aproximadamente 100 kilos, el cual recibió el nombre de “Hilo de Vida” y lo elaboró la artista nacional Blanca Fontanarrosa.

Lea: 13 años después, Hospital Calderón Guardia recuperará Torre Este

Gutiérrez explicó que existen dos formas de identificar las cardiopatías congénitas graves, las cuales pueden generar la muerte del recién nacido, se trata del tamizaje y del diagnóstico prenatal.

“El tamizaje de las cardiopatías es un programa que tiene un poquito más de un año de haberse establecido y consiste en que en cada maternidad del país, a todo recién nacido antes de enviarse a la casa, se le hace una prueba para medir la oxigenación o la saturación de oxígeno y de acuerdo a los valores que dé ese resultado, entonces el niño se envía para que lo valore el cardiólogo pediatra”, explicó.

Este tamizaje permite detectar cardiopatías graves que, de no identificarse, los niños llegarían a sus casas y fallecerían allí o llegarían al hospital en muy malas condiciones de salud.

Para cumplir con esta prueba, a cada maternidad la dotaron con un oxímetro que es igual en todos los centros médicos y se realiza a las 24 horas de nacido el bebé.

La otra prueba es el diagnóstico prenatal que se realiza hace algún tiempo, pero que cada vez mejora en su ejecución.

“Lo ideal es que pudiéramos detectar las cardiopatías graves antes de que el niño nazca para poder ofrecerle a ese recién nacido que nazca en un lugar idóneo con todas las condiciones para asegurar que sobreviva y se pueda trasladar de manera segura y pronta al Hospital de Niños”, indicó.

Estas dos opciones buscan un abordaje temprano del menor, lo cual mejora el índice de supervivencia.

La escultura

Existen otras cardiopatías menos graves que se descubren con el paso de los años, cuando se identifica que el menor tiene un soplo en el corazón o algunos otros síntomas.

Estas se confirman por medio de un electrocardiograma realizado por el cardiólogo pediatra, a quien refieren cuando el médico general identifica un soplo que es una turbulencia cuando la sangre viaja por las grandes arterias del corazón.

“No todo soplo es malo, hay un grupo de soplos que se llaman soplos inocentes que se producen en niños sanos, pero la inmensa mayoría de cardiopatías se manifiestan con soplos. Es decir, no todos los soplos significan una cardiopatía, pero casi todas las cardiopatías si tienen soplos”, explicó.

Los menores son remitidos al nosocomio infantil por soplos o por cambios en la coloración del niño que indican que el cuerpo no se oxigena bien.

En el caso de los padres, pueden identificar que algo no está bien con su hijo cuando, si es un niño pequeño, se agita y fatiga más rápido con la actividad física, es decir, tolera menos la actividad con relación a otros niños de edad similar.

Y si se trata de un bebé se refleja cuando el pequeño se alimenta, pues interrumpe con frecuencia la alimentación porque está cansado. Estos menores no ganan peso de forma adecuada.

Fotos cortesía del HNN



Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR