Viernes 14 de Diciembre, 2018

Aprender de la soledad

24 de febrero, 2018

Paula García

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¿Qué es la soledad? La soledad es un sentimiento que proviene de las necesidades sociales, pero que a su vez afecta nuestra parte psicológica, por lo tanto, cuando aparece, se debe a la percepción de no pertenecer o de no poder formar parte de un grupo específico que puede ir de dos personas en adelante.

Cuando la soledad se percibe, por lo general obedece a que hemos sido expuestos a rupturas de vínculos significativos, lo que nos lleva a experimentar sensaciones ligadas a la misma, como lo son la tristeza, ansiedad, angustia, pero sobre todo dolor.

Cuando estos vínculos no han sido sanados previamente, cada vez que se atraviese por una pérdida que active la soledad se podría vivir en función de la primera experiencia que quedó abierta como un ciclo inconcluso.

Sin embargo, es en medio de la soledad que se produce el autoconocimiento, porque de alguna manera es un espacio que solamente nosotros conocemos, donde por mucho que duela no podemos huir y es en ese punto en el que se vuelve necesario buscar soluciones y tratar de ver que podemos aprender de ese momento de soledad.

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Se nos enseña a hacer berrinche, a huir y a matar cualquier indicio de soledad, lo que hace que las personas no sean capaces de aprender por sí solas del dolor, esto acaba ocasionando que muchas veces se queden sintiendo esa pena y permanezca la sensación de que no podrán salir adelante.

Aprender de la soledad no significa huir, sino afrontar; no obstante, en la cultura occidental no nos enseñan a escuchar el silencio y a transitar por nuestros desiertos emocionales, que son parte natural y necesaria de la vida para desarrollar la autodeterminación y autonomía.

Lo anterior no significa que haya que restar importancia a amistades valiosas, personas importantes que nos apoyen cuando nuestra soledad se vuelve tóxica, porque estas personas son nuestra red de apoyo que nos pueden rescatar o ayudar a evitar que una soledad profunda termine por convertirse en depresión.

Vamos por la vida buscando alocadamente una compañía, sin importar si durará años, días u horas, es como si no interesara el tipo de compañía con tal de no quedar en contacto con nuestra propia soledad y eso se debe a la incapacidad que tenemos de mirar hacia adentro.

Mirar hacia adentro implica asumir la responsabilidad de nuestras pérdidas, entender que las amistades, parejas y situaciones, entre otras experiencias, son verdaderamente únicas y que por eso no deben medirse en función de experiencias pasadas para evitar repetir historias.

Por lo tanto, esa sensación de soledad que aparece al romper el vínculo se vive de forma única e independiente, según haya sido la pérdida emocional, que puede ser parcial como cuando se termina o distancia una relación o situación, o total como cuando hay una muerte o pasan cosas irremediables en acontecimientos específicos.

Aprender a estar en soledad es un proceso, en primer lugar se necesita perder el temor a esta sensación y descubrir que el miedo tiene solo dos caminos, o nos congela o nos impulsa y la soledad por su condición de sentimiento no es nuestra totalidad y por mucho que nos duela no es más fuerte que nosotros.

No le tema a la soledad, que siempre pasa, es solo parte de la vida, de etapas y si usted así lo decide, podría sacarle mucho provecho y aprender mucho de ella, solo necesita creer en sus propias capacidades emocionales de sostenerla y cuando esté preparado a soltar aquellos vínculos que le hacen creer que la soledad nunca se irá de su vida, entonces podrá sacar múltiples regalos de ese desierto de su vida.  



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