Domingo 23 de Setiembre, 2018

¿Por qué hago lo que hago?

04 de marzo, 2018

Adriana Álvarez

[email protected]

Esta pregunta surgió a raíz de una publicación que hice en el grupo de Facebook de Hablemos Mujer, donde compartí un artículo sobre la vestimenta de la actriz Jennifer Lawrence, ella salía con un (espectacular) vestido “strapless” en la azotea de un edificio junto con cuatro hombres más, quienes llevaban jeans y jackets debido a las bajas temperaturas de ese día.

Dicha foto dio mucho de qué hablar sobre los estándares de belleza y “obligaciones” casi impuestas socialmente sobre cómo “debe” vestirse una mujer y cómo un hombre.

En el grupo, muchas mujeres contestaron y la mayoría escribió que ellas se visten para ellas mismas, no siguiendo roles o estándares y que les gusta verse bonitas. Esa respuesta la escucho mucho en mis talleres y durante las sesiones de coaching. Sin embargo, es una respuesta que podría definir como “la primera capa de la cebolla”.

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Esto porque, si toda la vida nos han enseñado que como mujeres debemos vernos lindas, conquistar para ser conquistadas y que nuestra belleza vale más que nuestra inteligencia, entonces es natural que queramos vestirnos lindas para cumplir con este mandato social. Es decir, interiorizamos el deseo como si fuera nuestro.

Algunas podrán no aceptar este argumento, lo cual es totalmente válido. Por esta razón me permito ampliar mi explicación. En este momento están de moda los tacones altísimos y en las pasarelas vemos mujeres con vestidos espectaculares, y casi ninguno de ellos viene con suéter o con abrigo. Es por eso que muchas veces decimos (me incluyo) cuando mi esposo me quiere prestar su saco para que yo esté más caliente, “primero muerta que sencilla”.

Ahora bien, si la moda cambiara y los tacones pasaran de moda, muy probablemente los dejaríamos de comprar. Si la sociedad cada vez espera menos “elegancia” en el trabajo y ya no nos veríamos bien vestidas con tacones y vestido, probablemente ya no los usaríamos. Si en las actividades sociales ya no se ve con buenos ojos usar un vestido largo, sino un pantalón casual y una blusa con zapatos bajos, es probable que sucumbamos a esa moda. Ya sea de inmediato o con el tiempo. Nos guste o no, creo que la mayoría de quienes leen este artículo estarían de acuerdo que se terminarían adaptando a la moda informal, de jeans y zapato bajo, tarde o temprano.

La moda es sólo un ejemplo de aquellas cosas que hacemos y en ocasiones creemos hacer porque queremos, pero en muchos casos estamos siguiendo un mandato social que aceptamos voluntariamente sin notarlo. De ahí que insto a mis lectoras a que la próxima vez, ya sea en casos de moda, o incluso en roles asignados por la sociedad, nos detengamos un momento y nos preguntemos a nosotras mismas: ¿Por qué hago lo que hago?

Adriana Álvarez, Empresaria y coach de mujeres, [email protected]



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Comentarios

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Miguel (08/03/2018)

Desde hace mucho tiempo leo sus articulos en este diario, entresaco lo siguiente de usted, me da la sensación no lo aseguro que su mayor deseo en su vida fue HABER SIDO HOMBRE, todo lo que hace el hombre lo ADORA, deportes bruscos, forma de vestir y otras sandeces de los varones, siempre detesta verse diferente ante los varones, quiere verse igual, SOY MUY VARON A MUCHA HONRA, pero mi deseo ha sido siempre desde jovencito ver que las mujeres SEAN TOTALMENTE DIFERENTES AL VARÓN, se ven tan lindas cuando se maquillan, cuando hacen sus ademanes con las manos al hablar, les gusta verse lindas y mirarse al espejo, con sus vestidos, alhajas, peinados, ES DECIR ENTRE MAS DIFERENTES SEAN DEL VARÓN MAS ME GUSTAN, hasta cuando derraman una lagrima se ven tan lindas de ese SENTIMIENTO QUE ENCIERRAN EN SU ALMA. Cuando las veo PARECIDAS AL VARÓN EN SU FORMA DE VESTIR, COMPORTARSE, HABLAR, NO ME GUSTAN PARA NADA, LAS QUIERO DIFERENTES PARA SENTIR ADMIRACIÓN POR LA CREACIÓN.