Domingo 19 de Agosto, 2018

S.O.S Nate

13 de abril, 2018

Fabio Vega

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Recientemente, la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Legislativa aprobó un proyecto bajo el expediente Nº 20646: “Autorización a la Corporación Arrocera Nacional para destinar recursos de su patrimonio, por una única vez, en el apoyo directo a los productores afectados por la tormenta Nate”.

La votación unánime de los cinco diputados presentes, según acta No. 43 del pasado 3 de abril, deberá respaldarse en el Plenario, donde es de esperarse en las próximas horas el espaldarazo a esta iniciativa aliviante para los productores afectados por el impacto del fenómeno de octubre pasado, en cultivos ubicados en las regiones Chorotega, Brunca y Pacífico Central, principalmente.

Realmente, apoyar esta propuesta impulsada en un inicio por la Junta Regional Chorotega de Conarroz y acogida por la Junta Directiva Nacional, es trabajar en solidaridad con estos otros actores invisibilizados por la prioridad de la vida humana, en esos momentos de emergencia.

La noche del 4 de octubre del 2017, el sector agrícola fue impactado por la tormenta Nate en diversos cultivos, sin embargo, hasta ahora la posición de Conarroz es destacable en su afán para ayudar a sus inscritos, en su mayoría pequeños y medianos agricultores afectados en sus siembras por el aluvión de las lluvias y crecida de los ríos vecinos a esas áreas.

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Observar en la región Chorotega a productores golpeados en sus bolsillos por la fuerza de la naturaleza, al perder de la noche a la mañana todo el producto, con la sobrecarga de una deuda millonaria, amén de sus enseres o viviendas, es un escenario donde las hormonas del más valiente flaquean.

Mario, un agricultor del asentamiento La Piragua, en Río Cañas de Carrillo, contuvo su llanto al ver su parcela arrasada por las aguas, luego de dos días de intentar llegar al sembradío financiado con un préstamo, respaldado con la fianza de un amigo. Este hombre, con un nudo en la garganta, tenía tres problemas: el arroz perdido, el pago del préstamo y la garantía del amigo, al que el banco le caería en los meses venideros por mora del deudor.

María, con un paño en el hombro, secaba las gotas sudorosas deslizantes sobre un rosto, marcado por la falta de sueño, tras la crecida del río Cañas, que esa noche de octubre arrasó con su parcela arrocera, inundó su casa y se llevó río abajo las gallinas y los chanchos que estaban en proceso de engorde para la venta.

En San Lázaro de Nicoya, Víctor murmuraba entre sus labios la dureza de esa noche tenebrosa, donde las aguas de una laguna arrasaron con sus hectáreas del grano, tras recibir la crecida de ríos vecinos que taparon por completo el sembradío arrocero, arrancado de cuajo por el barro de la huella de Nate.

Todos ellos caminan hoy con una carga en común: facturas millonarias por cubrir y con la esperanza de reiniciar un ciclo repetitivo entre los agricultores, caer y levantarse ante la tragedia. El S.O.S está en el Plenario, los diputados tienen la palabra de respaldar esta loable disposición de Conarroz y de aliviar la sobrevivencia de cientos agricultores curtidos por el sol.

Tierra fértil, Fabio Vega




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