Sábado 26 de Mayo, 2018

La gastronomía

13 de mayo, 2018

Luigi Rebecchi Pannelli

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La gastronomía es el arte de comer bien y Auguste Escoffier fue el papá de la cocina francesa, quien en su tumba se estaría revolviendo si supiera los adefesios que se ejecutan en los restaurantes de buena parte del planeta.

Damos un breve repaso de algunos productos culinarios muy conocidos, tales como la trufa, que es un hongo que crece bajo la tierra y que solamente unos perros especializados pueden con sus olfatos detectar y luego entregar a sus amos, por consiguiente, son escasos a causa de la dificultad de la búsqueda.

El dueño de un restaurante, tal vez; por presumir de “original” o en su defecto, simpatizante del proletariado, algo dudoso por lo caro del plato, decidió ponerlo en julianas sobre un simple y silvestre huevo de gallina frito.

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Un chef descubrió, según él; un tipo de petit pois especial y de limitada cosecha, no obstante, de un gusto dulce, que se le ocurrió acompañarlo a una porción de caviar sin pedirle “permiso” al esturión que lo desova y menos a los bon gourmets, que, dicho sea de paso; deben pedir dinero por medio de un “préstamo a un banco” para degustar y pagar la “delicatessen” sin champagne a un costo sumamente elevado. Como es menester, en un tema parecido; un presunto experto gastrónomo, en una entrevista televisada, cató sobre un cuadrito de chocolate una pequeña cantidad de caviar y, el muy mentiroso, afirmó que era exquisito.

En algunos medios de prensa, unos chefs publican unas recetas estrambóticas que de seguro no prueban antes de darlas a conocer, porque de lo contrario acabarían en un hospital. El papel aguanta todo; el paladar, no. Citamos unas de ellas, como el “Hígado Strogonoff” y el “Pollo al Miel”.

En la actualidad, en unos restaurantes de moda, los chefs; quizás presionados por los proveedores y en pos de ganar premios, como por ejemplo las “estrellas Michelín” en Europa, entonces elaboran y presentan unos platos microscópicos que para identificar su contenido sería necesaria una lupa. Son pocos los que desempolvan las recetas de las abuelas, muy gustosas y vigentes en algunos casos.

Sin embargo; es menester destacar que, en cuanto a la gastronomía, hay comensales para todos los gustos, como aquellos que degustan insectos y otros platillos exóticos.

Nobleza nos obliga a mencionar tres restaurantes desaparecidos en Costa Rica, los cuales han representado con mérito las tres mejores cocinas del mundo, “Le Petit Bistrot” francés, “Il Tulá” italiano y “Las Masías” español, sin olvidar a doña Isabel Campabadal, quien honra y promueve la cocina tica, con capacidad, innovación y esmero.




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