Sábado 18 de Agosto, 2018

Dios “viene” sin cesar

14 de mayo, 2018

Juan Luis Mendoza

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En escritos anteriores he explicado que la primera y segunda venidas del Señor Jesús no son, en realidad, otra cosa que esa su presencia salvífica, actual y eterna, en nuestras vidas, todo ello no sólo entendido sino vivido como corresponde. Es Jesús que vino y viene, que está y estará con nosotros hasta el final, si es que somos capaces de tomar conciencia de ello. Vino inaugurando los “últimos tiempos”, el cumplimiento de las Promesas, al aparecer Hombre-Dios en Belén: “Os ha nacido un Salvador” (Lucas 3,18).

El Señor viene a cada uno de nosotros, siempre y en todas partes. Puede ser que le abramos la puerta de nuestro corazón o no. Si no se la abrimos, Él espera. Si se la abrimos, actúa en nosotros dándonos la Salvación y, con ella, haciendo realidad sus venidas, aquella primera de Belén, y esta segunda, constituyendo ambas ese “momento glorioso” de la presencia y acción de la Trinidad santa.

Estamos en Dios: “En Él vivimos, nos movemos y somos” (Hechos 17,28). Lo que ocurre de modo oculto y silencioso, aunque glorioso al mismo tiempo, por lo actuante y eficaz. A propósito, el padre Cándido Martín advierte: “Nosotros, sobre todo en el pasado, nos hemos dejado llevar y llenar de ruidos y de alborotos, de trompetas y clarines, de músicas y procesiones, de triunfos y de nubes, de espectáculos y de vientos, algo que todos recordamos, todos sabemos. Cuanto más vacíos están los peroles, más ruido meten. Todo, normal”.

Esto aludiendo al juicio universal. Por lo mismo añade: “Nosotros hemos llegado a pensar que esta segunda venida del Señor tiene que ser en pompa y señorío, para así poder decirles a los ‘malvados’ que de la boca de Dios airado y en Rey constituido, saldrá la sentencia de su eterna condenación; esto ya no me parece tan normal”.

En todo caso, hay que distinguir lo que es la venida del Señor, considerada como tercera venida, la del juicio final o parusía, y el fin del cosmos. Esto segundo corresponde a la cosmología; la venida del Señor a la teología, a la fe, a la vida eterna que ya con nosotros está, va y viene, la vida que es Dios mismo, en el que “vivimos, nos movemos y somos” (Hechos 17,28).

La cosmología es ciencia que corresponde al mundo de lo humano y natural, y ahí se estudia. Y ahí se habla de los fenómenos cósmicos, las catástrofes pronosticadas desde hace tiempo. De momento, no hay lugar por el miedo y la inseguridad por más que griten los “anunciadores de calamidades” que decía Juan XXIII.

Me quedo con esta oración del padre Cándido Martín: “¡Señor, en qué mundo estamos! Ellos dispersando el rebaño, Tú, callada y suavemente, tratando de recogerlo a tu lado; queriendo llevar a los tuyos, tu vida y tu cielo. Tú, Señor, que eres el único pastor, que eres nuestro Salvador. ¡Señor, sigue de bueno! Que no te espanten los gritos y los alborotos de tantos charlatanes aprovechados.

Ni te asusten las prédicas insulsas de muchos de los nuestros, que pretenden saberlo todo y, con la mejor intención, enredan más que iluminan a tu pueblo. Señor, ven y ven, cada día a salvarnos con tu gracia, tu sonrisa, con tu vida y tu cielo. Señor, haz que cuantos en ti creemos; cuantos en Dios vivimos, y su vida y su cielo es, ya, nuestro ‘hábitat’, hagamos felices a los hombres y mujeres todos. Sepamos convertir, transformar este suelo en un auténtico anticipo del cielo”.

Del mismo autor es la siguiente conclusión: “Total: que Dios está siempre con nosotros actuando; actuando en su Iglesia por medio del Espíritu Santo.

Total: que no es en lo que vendrá o dejará de venir, sino en este mundo en que vivimos, pisamos y pensamos, queremos y sufrimos, donde se juega nuestro destino”.

Total: que Dios está al final. Un final que recoge los momentos todos por los que se deslizan nuestras vidas. Estas vidas que barrenando están el futuro y siempre hundiéndose están en la eternidad que las envuelve.

Total: que el último día, en el que, según decimos, los muertos resucitarán en el “día eterno de Dios”, “día” en el que la venida de Dios, la parusía, se hace cosa de cada día”.

Aún nos queda referirnos a la Resurrección o vida eterna. Será en un próximo escrito, Dios mediante.

Reflexiones / Juan Luis Mendoza



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Israel (21/05/2018)

Dejen la idolatría a esos autodenominados curas y pastores de barro, tengan temor de Dios, clamen por su misericordia y busquen su juicio para que les guie al arrepentimiento de sus pecados, mientras tengan vida física y antes de su cercana ira sobre esta generación perversa, idolatra e incrédula. Él mismo les redargüirá, les sanará y les dignificará, y después les revelará su perfecta, sagrada e inmutable palabra: el único camino de salvación, la única verdad y el único intermediario entre Dios y los hombres. Esos mercaderes de la fe recibirán mayor condenación por engañar tanto ciego y llevárselos para el infierno, y el purgatorio es otro de los inventos de la secta católica y la inane oración de fe de los evangelocos no sirve para nada.

Israel (20/05/2018)

Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” Mateo 6:31-33 “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios Y SU JUSTICIA, y todas estas cosas os serán añadidas.” Busquen su juicio mientras tengan algún hálito de vida física y antes de su cercana ira, pues si no lo hacen, en todo caso serán juzgados, pero muertos física y espiritualmente para condenación y muerte eterna, con el agravante que el purgatorio es otro de los inventos de los catolocos, y la inane oración de fe de los protestontos no sirve para nada.

roberto umaña alvarez (19/05/2018)

En nuestro planeta (que nos contiene) junto con el sistema solar a que pertenece y que se mantienen a extrema velocidad hacia un sector siempre desconocido del Universo (lo cual no importa), no existe ni lo bueno ni lo malo ya que la vida que surgió en éste, con diferentes grados de inteligencia y dependencia, fue canalizada por el mecanismo de la Evolución Natural que "empuja" siempre por vivir y no morir, ahora, parece que la vida (en una especie natural única) en la Tierra evolucionó más que otras en el grado de inteligencia y apareció el ser humano, ¿para qué?, para formar países con la gente, para padecer de hambre, de enfermedades, de creencias misteriosas en los volcanes, de las estrellas, los cometas, construir ciudades modernas, satélites y hasta gobernantes de las ciudades que proporcionen a la gente un mundo mejor cada día. No existe Dios, no hace falta, las armas y la tecnología nos llevan al progreso de todos tal como estamos hoy en día. Y seguímos buscando vida extraterrestre y un planeta óptimo para colonizar que no sea una roca como la luna.

roberto umaña alvarez (17/05/2018)

Es necesario entender que todo el razonamiento descrito en la Biblia (Nuevo Testamento) respecto del tiempo futuro (no muy lejano) por un Apocalipsis, que es lo que se creé esperar para todos los seres humanos ( del mundo entero) al fin de los tiempos y que coincide (“increíble”) con la última venida de Dios al mundo para separar buenos de malos, todo este argumento es falso, la plataforma de Dios para reiniciar el Reino celestial ya está montada, solo se debe esperar (legalmente) por el fin de este nuevo tiempo de Dios cuyo Gobernador (Lúcas 4:6) lo mantiene “a toda máquina” según su propósito para el cual debe su existencia desde la creación del Universo y su papel principal en el "jardín" de Edén.