Sábado 18 de Agosto, 2018

Gobierno de Unidad Nacional: el día después

17 de mayo, 2018

Sergio Araya Alvarado

[email protected]

Pasado el episodio emotivo y cargado de simbolismos del acto de traspaso del mando en la titularidad del Poder Ejecutivo, la Administración Alvarado Quesada asume una auténtica “brasa caliente”.

Pero más allá de los problemas propios de la no sencilla agenda nacional, o de los efectos de una dinámica internacional cada día más convulsa y explosiva, el primer gran reto a encarar por parte los nuevos gobernantes, pasa por amalgamar al interior de su seno un verdadero equipo de trabajo.

La necesaria compenetración en pensamiento, valores, acciones y verbo, tan extrañada en el pasado Gobierno, no es un asunto fácil, ni tampoco puede ser alcanzado a punta de retórica excelsa, rica en signos, pero vacía en sustancia.

La construcción de esa visión compartida tampoco es la resultante de variables externas que, combinadas de manera natural, producen una armonía perfecta, traducida en un ejercicio de gobierno evocador de una partitura musical, magistralmente interpretada por una orquesta impregnada de virtuosismo y excelencia.

Antes bien, por las contradicciones, conflictos, intereses contrapuestos y luchas de poder, propias de la praxis política concreta, lograr el propósito de la unidad conductual puede ser en sí misma una tarea en permanente desarrollo que no llegue nunca, cual Sísifo, a alcanzar la consumación definitiva de su fin.

Panorama complejo que tiende a agudizarse con las características específicas del actual Poder Ejecutivo, donde la consigna de “Unidad Nacional” ha llevado a quien lo preside, a construir una suerte de experimento político, cuyo significado verdadero y potenciales alcances, recién comienzan a develarse.
Y es una construcción, cuyos cimientos arrojan una mezcla de expectativa y benévola esperanza, pero que aún no perfila su sostenibilidad, máxime existiendo tantos imponderables y “pequeños-grandes” detalles con una capacidad efectiva de incidencia en la orientación asumida por tan “sui generis” edificación política.

Al momento de establecer los siguientes pisos del edificio, deben considerarse los distintos orígenes y tipos de material empleado; las diferentes escuelas de los arquitectos e ingenieros involucrados e incluso, las diversas experiencias de los obreros que ponen en práctica lo plasmado en el diseño efectuado por el responsable final de la obra.

En lo tocante a este proyecto político promovido por el presidente Alvarado Quesada, equivale a las líneas doctrinarias de pensamiento y plataformas programáticas de naturaleza esencialmente divergente de quienes conforman su gabinete ampliado, así como a las agendas políticas, poco coincidentes e incluso en competencia, de muchos de sus integrantes.

Pero también tiene que ver con la forma en que sus segundos y terceros en la línea de mando interpreten y pongan en práctica los lineamientos, directrices y planteamientos transmitidos desde la jerarquía superior.

Lea: Reflexiones entorno al Gobierno de Unidad Nacional

Y desde luego, el rol asumido por aquellos actores políticos con los que interactúan de manera continua, particularmente con los que, desde Cuesta de Moras, perfilan su propia identidad como operadores de un poder distinto e independiente, pero tampoco desconectado de su par con epicentro en Zapote.

En una también sensible acción de autodefinición, con sus propios retos y complejidades, los integrantes del órgano unicameral, especialmente los más afines a las figuras que conforman el “Gobierno de Unidad Nacional”, deben aprehender en simultáneo lo que es inherente a su cargo por definición y  su papel en este esfuerzo innovador.

Ejercicio nada sencillo si se considera la carencia de un marco jurídico e institucional preciso que delimite la naturaleza, límites y mecánica de su rol dentro de esta construcción en desarrollo.

El tiempo dictaminará cuánto de lo novedoso se concretó y cuánto fue absorbido por la lógica inercial subyacente al funcionamiento cotidiano del sistema político vigente. Lógica que, justamente pretende ser superada por la propuesta disruptiva del “Gobierno de Unidad Nacional”.

En pocos días, las lógicas tensiones y conflictos no resueltos subsumidos en las bases del edificio iniciado por el Presidente marcarán la pauta y permitirán visualizar con menor margen de incertidumbre, hacia cuál lado se inclinará la balanza: si prosperará lo nuevo o si la inercia impondrá su sello y todo seguirá igual o incluso, peor.

Las primeras expresiones aparecieron con apenas ocho días de iniciado el experimento.

Un diputado perteneciente al único partido político que, de manera institucional adhirió al Gobierno de Unidad Nacional, arremete con fuerza contra una de sus figuras clave, proveniente de otra de las fuerzas político-partidistas insertas ad hoc en el Gobierno.

Existen distancias conceptuales y de oportunidad, entre actores involucrados de manera directa e indirecta en el experimento en proceso, alrededor de tópicos sensibles de un tema medular en los albores del Gobierno, como lo es el fiscal.

Otros temas y choques emergerán, permitiendo valorar la cohesión de la construcción, a partir de la manera en que sean abordados y dirimidos.
Por ahora, la ciudadanía debe estar alerta, apoyar en lo que sea necesario, pero sin renunciar a su patriótico papel de ser crítico y escrutador del quehacer de aquellos que, en su representación, conducen políticamente los destinos de la Nación, teniendo presente que: “los gobiernos pasan, pero la sociedad y quienes forman parte de ella, siguen”.

Sergio Araya Alvarado / Politólogo



Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR