Sábado 23 de Junio, 2018

La vida eterna

21 de mayo, 2018

Juan Luis Mendoza

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La Resurrección es el punto más alto y luminoso de la Escatología cristiana. De la Resurrección fluye la Vida eterna. Y, a propósito, como lo advierte el Padre Cándido Martín, “lo primero que tenemos que decir es que ya es hora de usar otro lenguaje para hablar de ello; un lenguaje distinto del que hasta el presente hemos usado y venimos usando.

A nosotros nos corresponde hablar de la Resurrección, de la Vida eterna, no en futuro como lo hemos venido haciendo, sino en presente”. ¿En qué sentido? El mismo autor afirma algo en lo que hemos ya insistido en esta serie de escritos: “La vida que nos corresponde llevar, esa Vida de Dios en ti, esa presencia transformante de Dios en tu vida, ese Cielo de Dios en ti, es ya vida de resucitado”. Y concluye: “Es ahora que nos corresponde vivir como salvados, como resucitados”.

Y para confirmarlo cita a san Pablo: “Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo –por gracia habéis sido salvados- y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús…; es un don de Dios” (Efesios 2, 4-8).

Merece la pena esta otra aclaración del mismo Padre Cándido Martín: “Es que, hermanos, la muerte no es precisamente la separación del alma y del cuerpo. La muerte no separa nada; cuando llega nuestra hora, nos transformamos; dejamos por estos lados cuanto en la orilla de Dios no se necesita; y enteros, pero transformados, pasamos a la esfera de Dios.

Esta transformación es la que Dios, con su presencia en nosotros, va realizando, poco a poco, y a lo largo de nuestros días. Aquí, en la tierra que nos vio nacer y nos vio morir, dejamos cuanto nos sobra. Nada tenemos que hacer con ello. Lo mismo hacemos nosotros cuando nos vamos de viaje. No nos llevamos la casa. Nos llevamos lo justo para poder, en nuestra nueva situación, seguir viviendo”.

Está la forma tradicional de ver la muerte y, con ella, el “más allá” y la distinta suerte de los difuntos: cielo, purgatorio, infierno… De todo ello he tratado en escritos anteriores. Ahora, en éste, me refiero a la Vida eterna que se identifica con la Resurrección. A propósito, observa el Padre Cándido Martín: “Nos es obligado hacer más sencillo, más humano, más creíble y potable, más práctico y emocionante, nuestro creer.

Y pienso que, desde esa verdad evangélica de la Presencia transformante de Dios en nuestras vidas, cae en redondo ese andamiaje sobre el que hemos colocado, alto e inalcanzable, a nuestro Dios”.

Lea: Dios “viene” sin cesar

Y añade inmediatamente: “Para Dios no hay muerte. Él nos trajo a la vida no para cincuenta o cien años; nos trajo para vivir siempre. Y quien su amor acepta, quien en su Cielo vive, quien con Él tropieza, quien convertido a Él vive, con la Vida eterna ha dado”.

Entonces ¿qué decir de la muerte? Es un “momento” dentro de la natural, o mejor sobrenatural, evolución en que nuestro Creador y Padre nos tiene. Un “momento” que nos lleva, sí, a cambios profundos, tanto en nuestro ser como en nuestro vivir: termina una primera etapa en nuestra evolución-transformación, en la que la poderosa Presencia del mismo Dios nos fue preparado para vivir en plenitud su Vida.

En ese sentido, la Vida eterna, la Resurrección se nos adelantan; se anticipa el Cielo. Y resucitar no es volver atrás; es seguir adelante, es dar con Dios, es alcanzar la Vida eterna.

En esa Vida eterna “adelantada”, no cuenta el Juicio, particular o universal. Dios, en el que vivimos, es quien, siempre y en todas partes, nos envuelve en su Justicia que es misericordia, perdón, acogida, que por nosotros vive, por nosotros suspira y con nosotros goza.

¿Y qué decir, a todo esto, sobre el posible rechazo de quienes no creen en cuanto queda expuesto anteriormente? Hay quienes simplemente aún no conocen a Dios y su plan. Él los ama y espera que lleguen a ese conocimiento, y, con él, a la Salvación. En cuanto a los que lo rechazan, después de conocerlo, cuesta que lo entendamos. En todo caso, es más difícil aún entender lo que Dios piensa: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos…, oráculo del Señor” (Isaías 55,8).

A nosotros, a usted, a mí, a todos nos corresponde abrir caminos y espacios de Dios para que, ellos y nosotros, todos, alcancemos a vivir en ese maravilloso mundo de la Gloria del Señor: “Todos nosotros, con el rostro descubierto, reflejamos como en un espejo la Gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosa: así es como actúa el Señor, que es Espíritu” (2Corintios 3,18).

Reflexiones Juan Luis Mendoza



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Israel (22/05/2018)

Prójimos: Dejen la idolatría de seguir a estos autodenominados representantes de Dios en la tierra, curas, papas, pastores y guías espirituales de todas las pelambres y sectas, que solo son mercaderes de la fe, ladrones de los mal llamados diezmos y limosnas, de impuestos y ¡ALMAS!. Engañadores que, con discursos, canciones y arengas motivacionales, manipulan el alma de sus idolatras seguidores, hasta conducirlos al infierno. 2 Corintios 11:13-15 “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.” Esos bribones recibirán mayor condenación por disfrazarse de maestros y engañar a tanto ciego con comezón de oír. Santiago 3:1 "Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación." No se maldigan, no sean seguidores de evangelios diferentes al de mi Padre, como el diabólico catecismo católico, que modificó la palabra de Dios y sus mandamientos por la tradición de los hombres, y por fabulas; o el evangelio de la prosperidad, de las funciones circenses de caídas de espaldas, de la blasfema e inane oración de fe y de adivinaciones de las sectas evangélicas, pentecostales, piraquivas, etc.; o el evangelio de hablar cuatro palabras en hebreo y disfrazarse de judío de la secta judío mesiánica; o el evangelio de no comer morcilla y no hacerse transfusiones de los falsos testigos de Jehová; o el de guardar el sábado y vestirse del siglo pasado de los adventistas; o el de los ilusos seguidores de una verdad "traída por un ángel" y guardada en una caja fuerte que solo puede ser leída por líderes polígamos de los mormones, etc. Gálatas 1:6-12 "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo." Tengan temor de Dios, de no entender su palabra, SU REVELACIÓN es el único testimonio de ser hijo de Dios. Su ira está muy próxima sobre esta generación perversa, idolatra, altiva e incrédula, humíllense a Él y clamen por su misericordia y por su juicio para que los guie al arrepentimiento de sus pecados mientras tengan vida física, y Él mismo, que es Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente y Misericordioso, los redargüirá y les revelará el único camino de salvación y la única verdad: Su sagrada, perfecta e inmutable palabra, la cual está velada para los que no sean dignos y nadie la puede enseñar como creen que hacen esos titiriteros diabólicos vendedores de paloma cuya mayor condenación no se tarda. Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” Mateo 6:31-33 “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios Y SU JUSTICIA, y todas estas cosas os serán añadidas.” Busquen su juicio mientras tengan algún hálito de vida física y antes de su cercana ira, pues si no lo hacen, en todo caso serán juzgados, pero muertos física y espiritualmente para condenación y muerte eterna, con el agravante que el purgatorio es otro de los inventos de los catolocos, y la inane oración de fe de los protestontos no sirve para nada.