Viernes 17 de Agosto, 2018

Nosotras y nuestro cuerpo

10 de junio, 2018

Adriana Álvarez

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Como sociedad, tenemos exposición diaria al cuerpo de la mujer. Es usualmente el cuerpo de una mujer el que decora un anuncio de cerveza, el que celebra al ganador del Tour de France o las que animan a las barras antes de un partido de fútbol.

Crecemos entonces con la idea de que nuestro valor como mujeres se mide por nuestro cuerpo. Qué tan delgada estoy, el tamaño de mi busto, las nalgas y la cintura. Todo de acuerdo con la moda del momento, claro está. Lo que sí es definitivo, es que el mensaje que estamos recibiendo las mujeres es que nuestro cuerpo es nuestro valor.

Es por esta razón que establecemos una relación tóxica con nuestro propio cuerpo. Y, lo peor de todo, es que le transmitimos esas enseñanzas a nuestras hijas.

Si queremos ser felices y amarnos de verdad como mujeres, debemos hacer las paces con nuestro cuerpo y amarlo tal y como es. Todos los cuerpos son perfectos… porque son los nuestros. Debemos además entender que la extrema delgadez o el sobrepeso son relaciones poco saludables con nosotras mismas. Una mujer que se ama a sí misma cuida su cuerpo, y por cuidarlo no me refiero a tener medidas 90-60-90. Por cuidarlo me refiero a nutrirlo y llenarlo de amor. Ni la falta de comida, ni la mala alimentación son formas de chinearnos.

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Cuando nos amamos por lo que somos, aceptamos nuestro cuerpo como es y lo cuidamos. No por las apariencias, no para que nos vuelvan a ver o para conquistar a una persona. Lo cuidamos porque nuestro cuerpo es nuestro y nos amamos. Es a partir de este proceso que podemos entonces también transmitirles a nuestras hijas una relación saludable con el cuerpo de ellas.

¿Cómo hacerlo? Primero: cuando les hablemos sobre su cuerpo, que sea solo para enseñarles cómo usarlo. Segundo: No comentemos ni “piropeemos” a las personas por bajar o subir de peso. Ninguna de las dos debería ser razón para comentario ni para felicitación. Recuerde, nuestro valor no se mide por nuestro cuerpo, por lo que no debemos felicitar por lograr el “ideal” de cuerpo. En este caso, mejor decir: “Te ves saludable”, o “te ves fuerte”.

Tercero: No implantemos en casa la teoría de que ocupamos hacer una dieta para adelgazar. Tratemos de cambiar nuestro “chip” mental y hablar más bien de alimentación balanceada o saludable.

Hagamos el cambio en nosotras, aceptemos nuestro cuerpo, cuidémoslo, tratémoslo con amor y veámonos al espejo con aceptación y cariño. Tratemos a nuestro cuerpo como este sistema perfecto que trabaja para nosotros y para darnos todo lo que necesitamos diariamente, razón por la cual debemos honrarlo y cuidarlo. Esto puede significar un gran cambio en nuestras vidas, y un gran ejemplo para nuestras hijas.

Adriana Álvarez
Empresaria y coach de mujeres
[email protected]



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