Jueves 21 de Junio, 2018

Lo que ellas quieren

13 de junio, 2018

Mauro Fernández

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La vida de pareja ha cambiado de modo considerable en las últimas décadas. Ya al hombre no le basta con saciarse sexualmente; al hombre no le basta con su propio deleite. Hoy buena parte de los varones quiere que su pareja disfrute, que su pareja anhele la relación sexual, que su pareja goce plenamente la sexualidad. Esta expectativa marcha de la mano con lo que acontece en el lado femenino. La mujer hoy quiere disfrutar la sexualidad, quiere ser protagonista, quiere que el acto sexual deje de ser un monólogo y se convierta en una actividad placentera para ambos.

Aun cuando ambos manejen perspectivas similares, los estudios indican que un amplio porcentaje de la población no lo está logrando, no consigue que el deleite sea compartido. De una u otra forma el hombre se está quedando lejos de los requerimientos sexuales femeninos. Muchas mujeres señalan, abierta o discretamente, que su pareja no está a la altura de sus necesidades, sin contar aquellas que solo callan y se acostumbran a llevar una vida carente de gratificación sexual.

No se crea que esto es simplemente un asunto de torpeza. Existe todo un condicionante fisiológico y un manto cultural que provocan este desfase hombre-mujer. Por un lado, recordemos que el hombre puede alcanzar el orgasmo en cuestión de minutos. En contraposición, se calcula que la mujer en general precisa de diez minutos o más. Esto condiciona la escena nefasta de que él terminó cuando ella apenas estaba en los primeros niveles de excitación.

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Adicionalmente, la respuesta sexual masculina se produce con pocos estímulos, muchos de ellos visuales. La erección de un hombre sano aparece de manera automática y al instante. Por ese motivo, muchos varones desconocen que así no funciona la sexualidad femenina. En la mujer, los besos, los abrazos, las caricias, la voz cuchicheada y el susurro son ingredientes estelares del deleite. A pocas mujeres les complacen los encuentros sexuales rápidos, mecánicos y carentes de contacto y cercanía.

El mítico Informe Hite recopila relatos ilustrativos: “Todo es tan rápido que no disfruto nada”, “Adentro y afuera y eso es todo”, “Se sube, se satisface y termina”, “Tratan de penetrar de inmediato y ya”. Los estudios también mencionan que este escenario se va haciendo cada vez más común en relaciones estables y largas, en aquellas en las que el hombre no necesita conquistar ni convencer a su pareja. Para muchos hombres, las caricias son una forma de conseguir la permisividad femenina, y no han comprendido que también son la fuente principal del placer.

La pareja donde ambos se comen a besos, se miman, se tocan, recorren todo su cuerpo con caricias y abrazos, y hacen del amor un banquete sin fin, alcanza esa plenitud mutua tan anhelada.



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