Sábado 23 de Junio, 2018

¡Cómo ha cambiado!

12 de junio, 2018

Delia Villalobos

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Hace algunas décadas cuando hablamos de jubilación provocamos diversas reacciones, de inmediato se pensaba en una vejez pesimista, en estereotipos, en lo que se dejaba de lado, en dependencia, en dejar de hacer, en pérdidas, en separarse de amigos y compañeros de trabajo; en el tiempo de la inactividad.

Pero, cómo han cambiado las cosas, dice la canción, lo que significa envejecer, la jubilación, el conocimiento sobre el curso de vida, sobre la manera en que se quiere construir ese importante tiempo, los planes y las metas, los espacios y las oportunidades para hacer y disfrutar.

Bien lo señala Aby Palatnik en publicación de Geriatricarea titulada “Canas al Aire” al advertir que con visión optimista y pasión por vivir se aporta una concepción de persona adulta mayor “dinámica, divertida y positiva”.

Definitivamente es otra época y aunque se requiera todavía desafiar muchos escenarios, las personas adultas mayores y ese momento que esperan para separarse de las obligaciones laborales asumieron otros matices.

Son espacios y oportunidades que Prieto relaciona con retos, con aprendizajes para ocupar el tiempo libre que se pensó y que por años nos puso a soñar: en espacios, aprendizajes, encuentros familiares, en tanto que descubrir para realizarse, para ocuparse de uno mismo.

No debe dejarse de lado que el trabajo y la ocupación son trascendentes en la vida de las personas, marca su modo de ser, de ver la realidad, de hablar y hasta de vestir; el reconocimiento, la productividad, en fin tanto que difícilmente se puede describir.

Dejar nuestra marca, ese sello personal, ese camino transitado, la huella construida con esfuerzo, con amor, con energía; pone a prueba hasta a los más valientes.

Prieto explica que la jubilación es “una fase que modifica la estructura de las funciones, los hábitos, la organización de la vida diaria y repercute sobre el sentido de eficacia y de competencia personales”.

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Esta autora plantea que las mujeres asumen la jubilación de manera diferente a los hombres y por supuesto compartimos su aseveración. Los múltiples papeles desempeñados por la mujer en la familia y la sociedad, a diferencia del hombre, le generan mayor adaptación y flexibilidad para vivir placenteramente este periodo.

Ya la jubilación no es un espacio para quedarse quieto, para descansar o pensar en enfermedades, en tristezas, en dolores y mucho menos en el final del curso de vida. La jubilación es para vestirse de vida, de nuevos propósitos, para reconstruirse y reencontrarse.

Hoy la tecnología, el acceso, el transporte, los espacios de preparación, la experiencia, la forma en que se construyó y se entendió el curso de vida, los cambios, el estilo de vida, el autocuidado, el manejo de las emociones, el optimismo, el encanto por la vida y mucho más son determinantes para que la jubilación se convierta en ese tiempo que queremos gozar al máximo.

Es una época para descubrir capacidades, para aprender lo que no se pudo, para sentarse al almuerzo, al café o con cualquier pretexto a recordar con los amigos lo mucho que nos llenó de alegría y nos abrió caminos.

Por dicha nuestro país trabaja por los derechos, abre caminos, opciones de atención; ya nadie se quiere quedar en la casa, no se quieren perder de nada.

Hemos entendido el significado del envejecimiento activo y para muestra mis compañeros de colegio, esas mujeres y hombres que siempre están dispuestos a reír, a conversar, a sacar el tiempo para escribirnos día a día, para compartir alegrías y unir peticiones, para encontrarnos y hacer que el café y los bocadillos tengan el mejor sabor del mundo.

Sí, la jubilación hoy se concibe diferente, debe construirse con todo lo que implica el envejecimiento activo: con ilusiones y encanto, con actividades con significado, con la apropiación del tiempo que nos pertenece, con ganas de lograr y hacer cosas diferentes, de compartir, con montones de decisiones que usted y yo debemos hacer. Solo así podremos vivir más y vivir mejor.

Delia E. Villalobos Álvarez M.S.c.
Catedrática jubilada de la UNA
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