Domingo 24 de Junio, 2018

Grandes desafíos de la Costa Rica de hoy: una sociedad en camino al envejecimiento

14 de junio, 2018

Sergio Araya

[email protected]

Señalan los especialistas en la materia, que la sociedad costarricense comenzó hace algunos años a experimentar el proceso de envejecimiento encarado por sociedades más avanzadas del orbe desde décadas atrás, cuyos resultados en aquellos lares, se aprecian con crudeza en la actualidad.

Desde poblados conformados en su mayoría por población adulta mayor, hasta la creación de incentivos económicos y sociales para atraer personas jóvenes en edad de reproducirse, variadas y complejas son las expresiones del fenómeno de envejecimiento en aquellos países.

Como se indicó antes, Costa Rica no escapa a esta situación.

El estudio realizado por la Unidad de Análisis Prospectivo del Ministerio de Planificación Económica (MIDEPLAN) en asocio con la UNICEF en 2015 e intitulado “Niñez y Adolescencia: prospectiva para ellas y ellos” menciona que:

“Las políticas de educación y control prenatal han conducido a una estabilización de la tasa de natalidad, mientras que el servicio médico universal brindado por la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) ha contribuido en la disminución de la tasa de mortalidad y al aumento de la longevidad de la población (...) la población menor de 25 años a partir del año 2007 se ha desacelerado el crecimiento de este rango de población, pasando de 2.019.059 personas menores de 25 años a 1.995.831 obteniendo una tasa de disminución del -1,2% de la población en tan solo 4 años” (MIDEPLAN/UNICEF, 2015).

Agrega el estudio: “El grupo de 25 a 64 años tuvo, de acuerdo con la misma observación, un aumento del 1,05% y para la población mayor a 65 año el aumento fue de 1,66%. Así actualmente la estructura de población del país goza de una edad mediana de 25 años, lo que corresponde a 50% de la población (4 823 714). Este resultado va acompañado de que aproximadamente el 70% de la población posee edades entre 15 a 64 años, quedando cerca del 30% en edades consideradas de dependencia económica” (MIDEPLAN/UNICEF, 2015).

El documento concluye que: “eso genera una pirámide poblacional relativamente joven, pero con miras al envejecimiento, concentrándose en las edades de 15 a 34 años de edad” (MIDEPLAN/UNICEF, 2015).

Gráficamente los datos antes indicados se proyectan así:

Plantea el estudio una proyección reveladora que puede causar serios problemas si no se toman medidas preventivas a tiempo.

A saber señala el estudio:

“De continuar con estas proyecciones, el país debe prepararse para un envejecimiento poblacional más marcado a partir del 2035. Debido a que en ese año se espera que la mayor parte de la población se encuentre entre las edades de 35 a 49 años, mientras que al 2045 el mayor porcentaje de la población podría estar en las edades de45 a 59, pero con una situación en particular, que el número de personas con edades de 75 a más, ya serían un grupo bien notorio en la estructura de la pirámide poblacional. Lo anterior, mostraría que la población de 15 a 64 años cada vez vaya en descenso, al igual que la población menor de 15 años; mientras que la población de 65 años y más pasa de ser aproximadamente 15% en 2035 a 18% en 2045” (MIDEPLAN/UNICEF, 2015).

Reflejados en el espejo ofrecido por esas naciones que viven ya los efectos del fenómeno, sumado al margen de tiempo que aún nos ofrece el llamado “bono demográfico” vigente, se torna en un asunto de primer orden, en la agenda de los asuntos de la Sociedad y del Estado costarricense, la gestión de esta realidad inevitable.

No basta para este efecto contar con una entidad estatal especializada sobre la que recaiga la responsabilidad de construir, conducir, evaluar las acciones público-privadas atinentes a la población adulta mayor.

Es más, tampoco es suficiente, oportuno, ni preciso, focalizar el tema agrupando a las personas mayores en un sector específico.

Lea: Aportes a la discusión sobre la adopción de un gobierno de unidad nacional a la luz del análisis comparado

Si bien Costa Rica muestra avances, en comparación a otros países de la Región, con un marco jurídico e institucional designado específicamente para atender a la población adulta mayor, aún debe complementarse con una perspectiva transversal, expresada en un Acuerdo Nacional de carácter intergeneracional.

El Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM) podría ser el ente rector desde el punto de vista operativo de dicho acuerdo. Las normas existentes como la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor N° 7935 y la Ley para Promoción de la Autonomía Personal de las Personas con Discapacidad N° 9379, puede ser la punta de lanza de un nuevo ordenamiento jurídico que, emulando los pasos de reformas adoptadas a leyes específicas, permita ir previendo condiciones objetivas para gestionar el escenario proyectado a menos de dos décadas.

Ámbitos que abarcan desde la salud, la seguridad social, el hábitat, la infraestructura, la economía o incluso la representación política, entre muchos otros, deberán recrearse a la luz de las nuevas características estructurales de la sociedad de mediados del siglo XXI.

Por ello es apremiante actuar ya. Aún la sociedad puede, aprendiendo de las experiencias de otras naciones y capitalizando las oportunidades ofrecidas por la actual pirámide social, garantizar un entorno sostenible y digno para todas y todos los que vivan bajo su alero en pocos años.

El compromiso es impostergable. El Acuerdo Nacional Intergeneracional debe construirse hoy.

Sergio Araya Alvarado
Politólogo



Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR