Lunes 20 de Agosto, 2018

Te veo venir… soledad

05 de agosto, 2018

Adriana Álvarez

[email protected]

“Tan feo que es estar sola”, es quizás una de las frases más comunes que escucho durante las sesiones de coaching por parte de mis clientas. No importa la edad, profesión o situación económica; todas, sin excepción, le tienen miedo a la soledad.

Pareciera que existe un mandato social que dicta que la mujer sola no vale nada. Y esto es triste, porque el temor a la soledad las hace cometer grandes errores con tal de verse acompañadas.

Lea: Déficit fiscal: Es mejor el diálogo que la confrontación

No importa si ya no sienten amor por su pareja de años, o si tienen una pareja nueva. Pueden estar conscientes de que ya no les despiertan ni cariño ni pasión, pero mientras la relación esté “medianamente” bien, los pleitos no sean “tantos” y la pareja “no sea tan mala”, es mejor aferrarse a eso que enfrentar ese hueco oscuro y desconocido llamado soledad.

Tristemente, un estudio llevado a cabo por una página web de salud (2017) reflejó que una tercera parte de las mujeres tiene más temor a estar sola que al cáncer. Asimismo, los factores que más influyen en el bienestar de las mujeres son la seguridad financiera, salud, sentirse apoyadas, autoconfianza, entre otros. Según este estudio, las mayores preocupaciones de las mujeres, lamentablemente, son el tamaño de su cintura, factor de obesidad y su imagen.

Si nos basáramos en los mandatos sociales, el hombre debería ser el proveedor y el protector de las mujeres, razón por la cual se puede justificar que muchas, aunque se encuentren infelices en sus relaciones, prefieran estar mal acompañadas a solas; esto porque en el esquema tradicional, la seguridad financiera es lo más importante. Esto tiene sentido cuando aún al día de hoy a las mujeres se les incentiva para que se “casen bien”, entendiendo por “bien” un hombre que pueda proveer, no un hombre que las haga felices.

Mientras sigamos esperando que el hombre sea el proveedor único, o midamos su valor como hombre de acuerdo con lo que aporte al hogar, estaremos basando nuestra relación en una necesidad donde el hombre nos da estabilidad financiera y seguridad a cambio de nuestro servicio dentro del hogar (aunque no se haga si la mujer trabaja fuera del hogar.) ¿Cuántas relaciones pueden mantenerse en el tiempo basadas en este esquema?

Si nosotras nos amáramos a nosotras mismas, y creyéramos en nuestra capacidad de poder sostenernos económicamente solas, así como de poder protegernos a nosotras mismas, buscaríamos una pareja desde otro lugar: como una naranja completa buscando a otra naranja completa para compañía y disfrute, no para llenar un hueco.

Atrevámonos a encontrar todo lo que andamos buscando dentro de nosotras mismas, y al hacerlo, la soledad dejará de ser algo temido, ¡y más bien aprenderemos a encontrarle el gusto!

* Empresaria y coach de mujeres
[email protected]    



Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR