Lunes 20 de Agosto, 2018

Crisis de los poderes de la República en Costa Rica

09 de agosto, 2018

Jenaro A. Díaz-Ducca

[email protected]

Durante muchos años hemos escuchado de la crisis que se cierne sobre Costa Rica y sus poderes e instituciones democráticas. Desde el desencanto expresado en encuestas como el Latinbarómetro por los costarricenses respecto a su decreciente fe en la democracia, pasando por los cuestionamientos al Tribunal Supremo de Elecciones, la Asamblea Legislativa, la elección de presidentes de la República basada en campañas de odio y miedo, y llegando hoy día al profundo marasmo en que se encuentra el Poder Judicial, con una Sala Tercera casi “desintegrada” como le llamara un exmagistrado, vemos que los nubarrones de falta de confianza, corrupción e impunidad tapan el sol y amenazan con mayores tormentas futuras a este pequeño país.

Como en ocasiones anteriores, nuestro deseo no es señalar culpables, expresar una opinión de expertos, sino dar nuestro punto de vista como educadores preocupados por el devenir de la patria y por el legado que les estamos preparando a las nuevas generaciones. Los retos son muchos y muy complejos: nuestra nación se encuentra, como tantas otras, en medio de una agonía posmoderna que a raíz de la globalización, el mundo unipolar y multipolar que se gesta, y como resultado de varios decenios de sabotaje y saqueo neoliberal, nos augura malos presagios, el final de la herencia cultural e histórica, y la aceleración de un proceso de erosión institucional y democrática que como a otras naciones en el pasado, nos pone a las puertas de luchas sociales, políticas e incluso armadas.

Lea: Déficit fiscal y recorte de gasto

En primer lugar, queremos hablar del incendio que ruge todos los días en los titulares: la profunda deslegitimación que han sufrido el Poder Judicial y la Corte Suprema de Justicia, como resultado de las renuncias-pensiones de los magistrados de la Sala Tercera en días recientes, con tal de escaparse de mayores sanciones (simbólicas hasta el día de hoy) y, sobre todo, de sanciones penales. Platón preguntaba: “¿quién vigilará a los vigilantes?”.

Nosotros decimos: ¿quién juzgará a los jueces? El expresidente de la Sala Tercera y presidente de la Corte Plena abandonó el barco, el delfín Celso se encuentra en un limbo jurídico esperando juicio (que quizá le llegue después del juicio final), y otra magistrada hizo las maletas y se pensionó también con una edad juvenil y una pensión generosa. Quo vadis, Costa Rica? Por otro lado, el magistrado Cruz fue nombrado como nuevo presidente de la Corte, para venir a aplacar los ánimos encendidos y desarticular eso que han venido llamando un “cártel” dentro de la Corte. Como en los culebrones de televisión soltamos la interrogante: ¿podrá el magistrado Cruz contra tantos enemigos y amenazas? ¿Salvará al Poder Judicial de un naufragio casi seguro?

Por otro lado, queremos recordar (y con ello le caeremos mal a mucha gente) que el escándalo del Cementazo, made in PAC, el mayor de la historia costarricense, sigue luciendo al Faruscas principal (Mariano Figueres dixit) y a su padrino entre rejas con aspiraciones a recibir casa por cárcel por algún argumento “humanitario”, mientras que los propios implicados y hoy exmiembros de la Sala Tercera se ven señalados por beneficiar al expresidente Luis Guillermo Solís e inclusive al actual Carlos Alvarado con medidas y maniobras para quitarles responsabilidad del Cementazo y otros cargos, y con ello, permitirle al primero salir del país a disfrutar del otoño en Europa, y al otro, llegar a la silla presidencial.

Abusaremos de la paciencia de lectores y amigos acotando: ¿cuál trayectoria tiene Alvarado como político o funcionario público, cuáles méritos tiene aparte de haber estudiado en el extranjero, haberse casado en buena familia y según la prensa fresa, poder saludar en tres idiomas? ¿Por qué un neófito llega a la Casa Presidencial sin currículo? ¿No será parte de la crisis de los poderes un sistema que permite elegir a un desconocido solo por el hecho que la campaña política y algunos grandes medios infundieron miedo con que el otro candidato “era peor”? ¿Es esa la manera de escoger gobernantes en un régimen que se dice democrático y a veces “la democracia más antigua de Latinoamérica”?

Cerramos con la Asamblea Legislativa, la cual muchos de izquierda y de derecha quisieran cerrar por estar constituida por “vagos, corruptos e inútiles”. ¿Es esa la solución para nuestros problemas? No, la solución pasará por implementar sistemas de votación directa para que sean los electores quienes nombren a los diputados, y no los partidos con listas cerradas. ¿Que ahora los diputados son “panderetas, fanáticos y ramashekos”, como les llaman algunos histéricos? Hay de todo en la Asamblea, y de eso se trata: en una verdadera democracia, precisamente “cualquiera” debe tener el derecho y la oportunidad de convertirse en legislador, pese a quien le pese. El ejercicio democrático y verdaderamente tolerante, así como el trabajo sincero de los ciudadanos comprometidos, y su constante denuncia y vigilancia, son los primeros pasos para solventar esta abrumadora crisis de poderes que nos aqueja a todos, pues la nación somos todos. ¡Adelante, costarricenses, que Dios y la patria nos lo demandan!

* Magíster en TESOL
Cédula 1-832-441
Productor del podcast educativo independiente



Noticias relacionadas

VEA MÁS



Comentarios

COMENTAR