Lunes 20 de Agosto, 2018

Reflexiones: Creció y “se creció”

10 de agosto, 2018

Juan Luis Mendoza

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En el Génesis se nos habla del pecado original. ¿En qué pudo consistir? Al parecer en que el ser humano que creció, y “se creció”, es decir, se rebeló contra su Creador y Dueño. ¿Cuándo pudo suceder eso? Sólo el mismo Dios lo sabe. El Padre Cándido Martín responde a su modo: “Tal vez en tiempos de las cuevas, o, tal vez, en tiempos de las cosechas y de los frutos.

El caso es que, poco a poco, que tiempo no faltaba, nos fuimos apartando de Dios, y optamos por defendernos a nosotros mismos con barcas o con torres, primero para escapar de los vaivenes de la tierra alborotada; después, de nuestro Dios un tanto airado de sus creaturas. Y acabamos queriendo ser nosotros como era Dios (Gen 6)”.

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Y añade: “Pues, por aquí, en estos largos siglos, en estas oscuras noches siguiendo el ser humano sus caprichos, se fue hundiendo en sus groseras idolatrías, en sus sangrientas guerras, en medio de odios y de muerte”.

Y el Señor, Creador y Padre, ¿cómo reacciona? Ante todo, se interesa por su creatura, el ser humano. Así aparece en la Historia de salvación que nos narra la Biblia. Primero, con Noé y después y principalmente con Abraham, en quien reconoce un hombre bueno, noble y valiente para llevar adelante sus propósitos: “Yahvé dijo a Abran: Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

De ti haré una nación grande y te bendeciré” (Génesis 12, 1-2). Por aquí el ser humano, consciente de su pecado, empieza a vislumbrar cada vez más claramente la salvación.

A propósito del “pecado original”, el autor más arriba citado advierte: “Pues, bien, hoy el Pecado Original viene ya presentado por teólogos y estudiosos con nuevos matices, con nuevas y renovadas perspectivas. Por descontado, nada de manzanas ni de peras. A este pecado, puesto en ambientes todavía envueltos en procesos y etapas, entre la animalidad y la humanidad de los seres que llamamos humanos, nada –repito- de atribuirle lo que no le pertenece”.

Y añade: “Hoy sabemos que, por nuestra parte, nada tuvimos que ver en ello. Sabemos que el Bautismo es el Sacramento que nos limpia de culpas si las hubo, y nos cancela las hipotéticas deudas, al tiempo que nos trae una Chispa de Vida de parte del Cielo”.

Por lo demás, se comprende que no parece justo y lógico que por un pecado ajeno, cometido por alguien de nuestros antecesores, hayan los seres humanos de cargar y padecer tantas consecuencias negativas…

De acuerdo a la teoría de la evolución y manteniendo la doctrina católica de la creación de todo por parte de Dios, hoy no se tiene tan claro que los seres humanos procedan de una y única pareja. El autor más arriba citado se expresa así: “Al aire de su particular evolución, fueron bajando de los pinos nuestros ancestros, simios, homínidos y demás. Y bajaron en todos los bosques, y en todo lugar; y a lo largo de siglos estuvieron en ese menester.

Y cuando de los pinos bajaron, es que fueron, y no todos, alcanzando su posición erecta. Y poco a poco, muy poco a poco, alcanzaron los niveles que los fueron clasificando en seres humanos, en seres con capacidad de distinguir el bien y el mal, de poder mirar al cielo, de preguntarse que quiénes eran, de dónde venían y a dónde iban”.

Hay que reconocer, por lo demás, que el mal siempre ha existido, originando en la libertad, cualidad esencial en el ser humano de todo tiempo y lugar, creatura e hijo de Dios, hecho a su imagen y semejanza. Por ahí leí que el ser humano es “una libertad en el mundo para el amor”. Para el amor o para lo contrario, precisamente por su condición de ser libre.

Cada quien y la humanidad entera se va haciendo a sí mismo para bien o para mal. Viktor Frank es extremadamente gráfico al afirmar: “Usted puede llegar a ser un santo o un chancho”.

Claro que nuestro caminar va a encontrar más de un tropiezo. Aquí, aquello de “Camino de vencer, jamás darse por vencido”. En todo caso, hay alguien que nos acompaña, el “Dios con nosotros” que, porque nos ama, nos defiende, nos acoge, nos abraza, nos perdona.

A ese tema del perdón me refiero en un próximo escrito, Dios mediante.

 * Sacerdote



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