Jueves 15 de Noviembre, 2018

A puro cerebro

10 de setiembre, 2018

Redacción

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El cerebro es uno de los órganos que más llama la atención por su intrincada estructura y funciones complejas. Cada día, se le descubren nuevas formas de intervenir en la vida de las personas.

Lea: A prueba de desafíos

Es impresionante conocer que muchas de las funciones que se pierden o lesionan se pueden recuperar si tenemos disposición, para que nunca dejemos de recoger conocimientos.

Cuando indagamos sobre plasticidad cerebral, no dejamos de sorprendernos y nos llenamos de ilusión para motivar a las personas afectadas por enfermedades cardiovasculares y otras, por accidentes, o que simplemente se proponen construir un envejecimiento activo para que aprovechen cada día y descubran tantos aprendizajes que busca ese rebuscado órgano para que vivamos muchos años y muy bien.

Se menciona a Marian Diamond como la científica que descubrió la plasticidad cerebral, aunque algunos atribuyen a William James, psicólogo norteamericano, la primera autoría sobre el tema que hoy nos seduce. Aunque fue Santiago Ramón y Cajal el fundador de la neurociencia, quien describió en 1894 que el aprendizaje requería la formación de nuevas conexiones entre neuronas.

Los que conocen del tema afirman que la plasticidad del cerebro, conocida como neuroplasticidad, se usa para referirse a la capacidad del eminente órgano para cambiar y adaptarse a nuevas experiencias; aprender y mejorar habilidades como la atención, memoria, concentración, así como recuperar funciones afectadas o perdidas por diferentes causas.

Me encantó una definición encontrada al revisar diversos artículos, porque explica la neuroplasticidad como un proceso que permite que las neuronas aumenten las conexiones con otras neuronas, cuando se aprovecha la experiencia, las oportunidades de aprendizaje y la estimulación sensorial y cognitiva.

Un estudio reciente del Laboratorio de Neuroimagen Funcional de la Universitat Jaume I y del Center for Brain and Cognition de la Universitat Pompeu Fabra, publicó que “la variabilidad individual existente en las conexiones cerebrales condiciona la capacidad de aprendizaje de las personas y, a su vez, el proceso de aprendizaje produce una modificación en las redes cerebrales asociadas a las áreas entrenadas”.

Los estudios han demostrado que el cerebro admite cambios sin importar la edad, aprovechando opciones que la vida moderna pone a disposición.

Los científicos de la Universidad de Hamburgo y del Hospital Universitario de Jena, demostraron que “personas mayores de cincuenta años pueden hacer que su cerebro siga desarrollándose y crezca, si aprenden nuevas habilidades”.

Pascual-Leone, neurólogo de la Universidad de Harvard, y su equipo, ejecutaron un estudio con un grupo de los voluntarios. Cinco días, los sujetos estuvieron sin estímulos visuales. El equipo de neurólogos confirmó “la plasticidad de nuestro órgano pensante y encontró un potencial mucho mayor del que se pensaba pues en los sujetos, el cerebro fue capaz de adecuarse rápidamente a la pérdida de uno de sus sentidos, pero no solo eso, estas adaptaciones son reversibles, una vez la visión es restaurada, la red neuronal regresó a las actividades normales”.

Muchas son las actividades y estilo de vida que influyen la plasticidad cerebral, vale la pena destacar que mejorar y recuperar los cambios cognitivos es fundamental para las personas adultas mayores, para lograrlo tenga presente que la alimentación juega un importante papel, así como el ejercicio físico, pero, además, disfrutar la música, la lectura, aprender cosas nuevas y la participación social, entre otras.

Solo así usted y yo podremos vivir más y vivir mejor.

Delia E. Villalobos 

 



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Comentarios

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Incrédulo (13/09/2018)

Esta señora continúa engañando a los costarricenses con sus “comentarios” que distan mucho de lo que en la práctica hace esta seudo-administradora. Que dicha que ya no hace daño en las instituciones donde ha estado.