Viernes 19 de Octubre, 2018

Lo feo, lo malo y lo bueno

09 de octubre, 2018

Óscar Fernández Venegas

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Feo, muy feo, es “secuestrar” un área vital en un centro hospitalario y, presuntamente, que se impidan cirugías quizá de vida o muerte. Feo es “sabotear” los equipos y ductos públicos para evitar que fluya el combustible con repercusiones graves para la industria, el transporte y movilización de la ciudadanía. Feo es el vandalismo porque dejó de ser una huelga de reivindicación; pasó a ser una protesta con un matiz de crimen organizado.

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Lo malo son los bloqueos con la paralización que provoca en la producción y la economía en general; caso concreto del turismo, posiblemente nuestra mayor fuente de ingresos que, por este estado de cosas, está dejando una pésima imagen a nivel internacional y desviando cruceros que ya no están llegando a nuestras costas con las consecuentes pérdidas y dejando en pausa una actividad, además de productiva; fuente de empleo para muchos costarricenses y sostenimiento de familias que dependen de ello. Malo es ver pacientes con dificultad caminando un largo trecho para ser atendidos, muy mal la respuesta de un dizque dirigente sindical a un enfermo crónico enviándole a “hablar con el Presidente de la República”, así como lo son los desmanes y amenazas irrespetuosas a autoridades de gobierno, la maledicencia y tergiversaciones en el afán de sentirse victoriosos.

Bueno, muy bueno, fue para mí haber sido atendido, en un hospital de la CCSS, del 24 al 27 de setiembre, en medio de la “huelga”, por unos exámenes de carácter urgente. Buena fue la consulta que hice en otro servicio del mismo centro, a averiguar por una cirugía a mi esposa, programada para el próximo lunes, la respuesta de la funcionaria fue: “…todos los doctores están atendiendo normalmente”. Buena resulta la actitud de una docente, quien desacata el paro y asiste a la escuela, haciendo labores hasta de limpieza, a fin de que los estudiantes no se vean afectados en sus estudios e incluso en su alimentación. Lo encuentro tan bueno que me deja entrever que no todos los funcionarios públicos en estas instituciones emblemáticas, salud y educación, se sumaron al movimiento, y continúan atendiendo con la misma mística con la que aceptaron sus puestos.

Lo mejor, pienso, sería que todos reflexionemos en la verdadera realidad y dimensionemos la gravedad de lo que está pasando. Ya muchos expertos nos lo han venido informando a través de medios de comunicación, lo que tenemos que hacer es asimilarlo. Si no se corrige el déficit fiscal, lo que nos espera es de consecuencias insospechadas, no habrá dinero para cubrir gastos fijos como sueldos, asistencia social y otros, al menos del sector público, en general se prevé tasas de interés y tipo de cambio al alza, ya no podrán, algunos costarricenses pagar sus deudas y perderán sus bienes…en fin, un futuro inmediato nada halagüeño. Lo mejor sería dialogar, dialogar, dialogar para reencontrar la paz social que perdimos y resolver la situación financiera que nos aqueja.



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