Viernes 14 de Diciembre, 2018

Un sindicalismo menos reaccionario

10 de octubre, 2018

Luis Fernando Allen Forbes

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El sindicalismo costarricense después de haber desempeñado un importante rol en la organización de trabajadores, desarrollando canales de participación política y contribuido al desarrollo de la democracia, atraviesa una prolongada y profunda crisis, que se manifiesta en la caída permanente de las tasas de asociados y la pérdida de poder en las negociaciones.

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También enfrenta diversos desafíos relacionados con la recuperación de su capacidad de representación, el establecimiento de centros estratégicos de acción sindical, la preservación de su identidad como obreros, la constitución de un nuevo proyecto sindical incluyente, la elaboración de un discurso ideológico y su rearticulación con los partidos políticos.

La historia del sindicalismo surge a partir de dos procesos sociales animados por los trabajadores: el primero reside en la búsqueda del control del proceso productivo, de los mercados de trabajo y del acceso y permanencia en el trabajo; el segundo reside en el acceso a las instancias políticas, que se encarna en la posibilidad de lograr el primer objetivo a través del Estado, por medio de la presión que se puede realizar sobre este agente.

El mundo del trabajo ha sufrido cambios y transformaciones tecnológicas en términos generales. Lo que supone la reestructuración del aparato productivo, el tamaño de las empresas, las formas de contratación, la flexibilización del tiempo de trabajo, entre muchos otros factores que han bloqueado la posibilidad de organizar a los trabajadores de forma sostenida en la empresa.

El proceso de apertura comercial tuvo implicaciones que fueron más allá de una simple reducción de aranceles. Buscaba un aumento de la competitividad del aparato productivo a través de la reducción de los costos laborales y la reorganización de las empresas. Es decir, el libre comercio redefinió los mecanismos de organización de la vida productiva en forma estructural.

Sin duda alguna eso fue un impacto al corazón de lo que fuera un sindicalismo centrado en la defensa del puesto de trabajo, del mercado interno, del consumo y del bienestar de los trabajadores de una industria organizada para satisfacer una demanda acotada por reglas proteccionistas.

Adicionalmente tuvo efectos sobre los espacios de desenvolvimiento de la acción sindical, sobre los temas de la negociación colectiva, sobre la relación entre el sindicalismo y el Estado, sobre la dinámica de creación o eliminación de empleos y sobre su localización geográfica, así como sobre la estructura de las ocupaciones.

Por último, el futuro del sindicalismo no debe ser visto simplemente en términos de números de afiliados. Los sindicatos tienen que atraer y alojar a grupos más heterogéneos para representar a un mayor número de trabajadores de empresas pequeñas, más trabajadores con altas estadísticas de cambios de trabajo y afrontar mejor las estrategias de resistencia empresarial.



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