Domingo 18 de Noviembre, 2018

Tengo 23 años y estoy fallando en la cama

Los problemas sexuales de la mujer joven
Dr. Mauro Fernández / Archivo15 de octubre, 2018 | 09:20 PM

Nuestra sociedad le brinda un lugar de privilegio a la belleza femenina. Existe una pleitesía desmedida por los aspectos físicos de la mujer. Algunos hasta caen en el error de valorar a las mujeres según sus atributos corporales. Concomitantemente, en nuestra cultura los estereotipos de belleza giran en torno a la juventud. Las características más apreciadas son las inherentes a la mujer joven, por lo cual el paso de los años suele ser muy censurado por esos cánones de belleza. Hoy por hoy, esos rasgos joviales son los más cotizados en el mundillo de las apariencias.

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Se tiende a creer que esa concepción de belleza va de la mano de la salud y, por ende, de la salud sexual. Es justo ahí donde emerge un dato que genera cierto grado de contrariedad. De acuerdo con los estudios, es frecuente que la mujer joven no disfrute la sexualidad. El deleite, el placer y el deseo suelen ser los grandes ausentes en muchas de estas mujeres. Resulta incongruente que, justo en esa etapa de la vida cuando la mujer es aquilatada como símbolo sexual, el placer le pase de lejos.

Para entender esos datos, debemos recordar que la respuesta sexual femenina es más intensa que la masculina. La mujer está en capacidad de sentir múltiples orgasmos, uno tras otro a lo largo de cada encuentro sexual, y puede tener un sinnúmero de relaciones sexuales diariamente. Pero esa sexualidad tan florida requiere ante todo de tiempo. El deleite surge de modo gradual. Los besos, los abrazos, las caricias y demás piruetas son fundamentales para hacer brotar esas cascadas de placer.

Se comprenderá que la sexualidad apresurada es el enemigo del goce femenino. En este sentido, por lo general el varón que sufre de eyaculación precoz deja con ganas a su pareja. Cuando la salida del semen sucede muy rápido, no le permite a la mujer alcanzar los niveles de excitación necesarios para conseguir el orgasmo. Las relaciones que omiten los preámbulos, que empiezan con la penetración y terminan con la eyaculación le resultan insípidas a la mujer.

Debemos recordar también que el hecho de ser joven no exime a la mujer de padecer diversas alteraciones que afectan de manera directa la esfera sexual. Los procesos infecciosos tan comunes a esas edades, además de las alteraciones hormonales, entre otros factores, suelen afectar el deseo sexual y la consecución del orgasmo; incluso, en muchas hasta puede generar dolor con las relaciones sexuales.

Con el tiempo, muchas de estas mujeres pierden las ganas de tener relaciones. La lubricación va disminuyendo, la penetración deja de ser placentera y hasta se vuelve dolorosa. Los orgasmos no se alcanzan y reina la frustración. Ella accede a tener relaciones en el nombre del amor, pero no en el nombre del deleite. Es una especie de concesión que se hace como muestra de cariño. En estas circunstancias, es cuestión de tiempo para que las relaciones sexuales carezcan de interés.

Hoy debemos comprender que las fallas sexuales reiteradas, independientemente de la edad, deben ser motivo de consulta, sobre todo porque ahora podemos resolver la mayoría de estos problemas sexuales.


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