Domingo 18 de Noviembre, 2018

Campaña electoral y ejercicio de gobierno: dos caras de una misma moneda

08 de noviembre, 2018

Sergio Araya Alvarado / Politólogo

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Cuando un partido político o, más específicamente, un grupo al interior de este, e incluso aún más preciso, una persona dentro de la agrupación, aspira a ejercer el poder político público, debe fijar con claridad sus objetivos y determinar las formas idóneas para tratar de cristalizarlos. Ello adquiere una complejidad mayor cuando se trata de puestos derivados del voto soberano de la ciudadanía.

Lea: ¿Qué hay detrás del voto ciudadano?

Obtener el apoyo electoral de sectores diversos, con ideales y expectativas heterogéneas, muchas incluso contrapuestas entre sí, no es tarea fácil. Demanda agudeza, capacidad de interpretación efectiva del entorno y disposición de herramientas técnicas y políticas oportunas, suficientes, eficientes y rigurosas, a través de las cuales se condense un menú variopinto de intereses, visiones, aspiraciones en una decisión puntual, única e irrepetible, como lo es el ejercicio del voto.

Es un arte construir una oferta electoral que pueda ser atractiva a distintos grupos meta del electorado. Pero, a la vez, es un acto propio de ética política, conseguir que su contenido, o al menos partes medulares de este, devengan en las líneas estratégicas de acción de quien se alce victorioso en las urnas.

No pocos entendidos en la materia señalan que campaña electoral y ejercicio de gobierno, o de una posición política formal desde la oposición, son caras distintas de una misma moneda. Partir de esa premisa supone entonces la construcción de mensajes, estrategias y acciones diferenciadas, según corresponda el ámbito específico.

En campaña electoral, se elaboraría una narrativa comunicativa sostenida en énfasis distintos a los que apoyarían su lógica de articulación cuando se refiera a la conducción de la responsabilidad político-pública generada por la primera.

El periodo de campaña electoral comporta sus propias características y dinámicas. Por ejemplo, si alguien que desea ser Presidente de la República observa como una de sus posibles prioridades, desde el mando de Gobierno, el impulso de una reforma político-administrativa que genere impactos estructurales en el sistema político, tendrá un duro desafío si desea convertir dicho propósito en su caballo de batalla electoral.

Usualmente reservado a la discusión académica y, en menor medida, a referencias en agendas de sectores con algún grado de influencia real en la construcción de políticas públicas, la temática vinculada a la reforma político-administrativa será opaca y percibida como distante, para quien posee toda su atención en salir adelante en el día a día.

La persona asalariada, formal o no, así como el emprendedor, pequeño o mediano, que usualmente está inmerso en los problemas cotidianos que le corresponde encarar, difícilmente conectará con una temática como la antes citada.

Requeriría, quien así insistiere, en construir, a través de un lenguaje potable, sencillo y asequible, una narrativa capaz de demostrar la relación causa-efecto existente entre la concreción de la reforma político-administrativa del Estado y el abordaje, en positivo, de los problemas concretos de estos sectores, de forma tal que se posicione en el imaginario de dichos segmentos del mercado electoral la idea-fuerza sintetizada en un binomio como este: “Reforma Político-administrativa estatal = mejora sostenible de calidad de vida personal, familiar y del entorno inmediato”.

Esto sin considerar la discusión en torno al tipo, alcance y riesgo implícito de la modalidad de reforma político-administrativa, promovida por el aspirante, grupo o partido político interesado en tal fin.

Desde luego ese posicionamiento supondría además un esfuerzo importante previo, orientado a colocar el tema en la discusión mediática central de la respectiva campaña electoral, preferiblemente siguiendo el enfoque de quien lo promocionare.

Sin pretender ubicarlo como la causa principal, mucho menos exclusiva, la dificultad de establecer una conexión entre la psique social y temas con un nivel de abstracción alto, provoca que su discusión sea subordinada o del todo permanezca ausente, durante el desarrollo de un proceso de campaña electoral.

Derivado además de su naturaleza más técnica, posiblemente las diferencias de enfoque conceptual o metodológico surgidas entre defensores de distintos modelos vinculados a estos contenidos, suelen ser apreciados únicamente en los escenarios donde usualmente se abordan.

Siguiendo con el ejemplo de la reforma político-administrativa del Estado, se torna en un ejercicio complejo pretender, en los escenarios donde transcurre la mayor parte de la actividad de una campaña, explicar los elementos centrales de una propuesta orientada a promover la reforma político-administrativa del Estado y además, diferenciarla de propuestas alternativas propuestas por otros contendores. Valórese para el efecto si esto se intentare al amparo de un debate televisivo, donde la forma y su aliado el tiempo, subordinan el fondo y la discusión profunda.

Por ello no es de extrañar que durante las campañas electorales los temas preponderantes se caractericen por su elevado nivel de emotividad; por ser asimilables por una gama amplia de sectores; o bien, por referenciar asuntos de interés de sectores específicos de la sociedad, para quienes poseen una centralidad innegable en su realidad cotidiana. En este último caso, dependerá también de la capacidad de incidencia y de la cuota de poder fáctico del sector o grupo respectivo.

Si bien la relación de causalidad sostenida entre campaña electoral y el ejercicio del gobierno, o más ampliamente del poder político público-formal son caras de una misma moneda, poseen especificidades que los distancian bastante e incluso los lleva a punto de colisión con el impacto sobre la legitimidad social de ambos.

De cara a próximos comicios por efectuarse en Costa Rica y fuera de sus fronteras, a escala local, regional o nacional, podrá seguirse reproduciendo esa interacción inevitable. Su grado de contradicción o de coincidencia será nuevamente fruto de las lógicas subyacentes a ambas dimensiones, cuyos elementos configuradores en mucho están predeterminados por la cultura política, el diseño jurídico e institucional y las características estructurales de la formación social que los soporta; empero aún queda un margen de maniobra vinculado a las preferencias de quienes ejercen el rol de electores pasivos en la dinámica (los aspirantes), de su habilidad y experticia, así como del grado de convicción y voluntad que posean para, pese a los factores objetivos en contra, empujarlos contra viento y marea y tratar de construir una efectiva relación de causa-efecto entre el contenido de la campaña y la gestión del poder derivada del éxito forjado en aquella.



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paper writing service - australianessay.com (08/11/2018)

It's a rather foreseeable purpose of reading on the Wisconsin recall results, however, it's in no way the sole interpretation. I wondering what proportion of the results extremely must do with the very fact that a lot of individuals dislike the thought of remembers usually, and what different influences were dropped at the bear.