Domingo 19 de Mayo, 2019

Las prioridades

29 de diciembre, 2018

Paula García

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Las prioridades son aquellas cosas, situaciones o personas que ocupan un lugar por encima de otras y se colocan en un puesto especial o predominante en nuestras vidas. El problema es que, al hablar de prioridades, psicológicamente entran en juego la autodeterminación y la voluntad.

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Ambas forman parte de nuestras necesidades psicológicas, pues se vuelven determinantes en nuestra manera de ser y estar en el mundo, porque las prioridades varían de una persona a otra y cambian con el tiempo, gracias a nuestras experiencias y procesos de socialización.

Sin embargo, no cambia la importancia de lo que aportan a nuestras vidas. Por eso, una persona que desconoce sus prioridades se desorganiza, se puede sentir confundida o muy cansada, por cargar cosas o situaciones que no le son realmente significativas y eso hace que la vida se convierta en una carga, así como los problemas en objeto de queja y una puerta tanto para el desgano como para la depresión.

Cuando priorizamos, nuestro mundo se libera de mandatos impuestos por otros y, aunque se llena de responsabilidades, estas se adquieren y asumen con amor y entonces los problemas y dificultades se sacan adelante con esfuerzo.

El problema actual para muchas personas consiste en que, en el corre corre de la vida cotidiana, pierden de vista las prioridades en la vida, no logran comprender que priorizar es una herramienta y un aliado contra la frustración y la desidia.

Lo anterior no significa que las prioridades no traigan consigo un precio simbólico que debemos pagar, la diferencia es que ese pago se realiza voluntaria y conscientemente. Por ejemplo, es diferente cuando se prioriza el estudio y entonces trasnochar no será bonito, pero forma parte del precio a pagar.

O puede ser que usted llegue agotado del trabajo y solo desee acostarse y descansar, pero entonces su hijo o su hija se aparece con algún juguete y quiere jugar, usted podría priorizar a su hijo o hija y el precio a pagar sería que estará más cansado al final del día, pero satisfecho de haber compartido con el pequeño o pequeña. Otra opción puede ser que priorice su descanso y el precio a pagar es que quizá, cuando usted quiera jugar con su hijo o hija, ya será muy tarde para eso.

Al final, las elecciones sobre nuestras prioridades, a mediano y largo plazo, se reflejan en nuestra vida. Conozco personas adultas mayores que no comprenden por qué sus hijos se desentendieron de ellas, pero cuando fueron jóvenes los hijos nunca fueron su prioridad. Por supuesto, lo anterior no justifica abandonar a los ancianos, pero brinda luz sobre la importancia de priorizar lo verdaderamente importante.

Las prioridades que elija hoy son como un ahorro bancario, por eso, dependiendo de sus elecciones así serán sus resultados. No tema priorizar, eso puede organizar su vida y ayudarle a responsabilizarse más y enfocarse mejor. Tenga cuidado nada más de lo que prioriza y cómo lo hace, porque no dude que aquello a lo que le dio prioridad en su vida también, con el paso del tiempo, le dará frutos.

¿Cuáles son sus prioridades? ¿Qué tanto se esfuerza por cultivarlas? ¿Cuánto tiempo y esfuerzo emplea para asegurarse de que los frutos serán duraderos? Deténganse un momento, piense: ¿qué o quiénes son esas personas, cosas o situaciones que ocupan un lugar en su vida? Fíjese si alguna es tóxica y, de ser así, no dude replantearse la pregunta: ¿en qué me beneficia o cómo soy una mejor persona gracias a esta prioridad?



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