Domingo 20 de Octubre, 2019

Hace 50 años…

26 de noviembre, 2018

Delia E. Villalobos Álvarez

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Con la emoción que se siente al llegar por primera vez a iniciar el curso lectivo cuando se es adolescente, así llegó después de 50 años, la Generación del 68 del Liceo de Heredia para celebrar tanto que no se podría definir en un texto tan breve.

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En el siglo pasado, para ser exactos en 1968, muchachos(-as) de diversos cantones de la provincia más bella que tiene nuestro hermoso país terminaban los estudios primarios y empezaban a llenar las maletas de sueños, aspiraciones y afanes.

Dispuestos a estudiar mucho para concluir los estudios secundarios con éxito, para abrir puertas para el trabajo y las carreras empeñadas.

Al igual que aquella ocasión, señaló con propiedad y serenidad nuestro admirado orientador, don William Ramírez, llegamos a la Sala Magna donde se nos ubicó en los grupos y se nos explicó sobre nuestra vida en el amado Liceo.

Don William, un hombre que siempre nos ofreció compañía y apoyo, el verdadero maestro que estuvo para exigir, corregir y apoyar con respeto y cercanía.

Cincuenta años después nos juntamos para celebrar, para conocer tanto que hemos construido, ilusiones logradas y mucho más que pasaría la vida escribiendo.

Caras y cuerpos cargados de emociones saludables, de esas que son inyecciones de longevidad, energía, salud y felicidad, iban y venían acompañados de sonrisas y abrazos, que todos queríamos dar y recibir y capturar en cámaras y teléfonos, para replicarlas por siempre.

Recorrimos el Liceo para traer a la memoria miles de acontecimientos que se guardan en diversos segmentos del cerebro, para repasarlos por siempre.

Las aulas, las barandas, las gradas, el mapa, las imágenes de profesores que nos entregaron conocimientos y formación. La clásica foto en las gradas que resguardan la entrada principal y nos permitieron deleitarnos en bailes, campañas estudiantiles, presentaciones y mucho más.

Recordamos y gozamos, fue como si la película preferida que insistimos en ver no dejaba tregua y se devolvía.

Colecciones de recuerdos, ensueños, conocimientos acumulados, experiencias atesoradas, con amigos(-as) con las que compartimos los secretos más comedidos y los momentos más felices.

Cinco años maravillosos que estamparon la huella del Liceo, la que mostramos con orgullo por los que pasaron antes, por lo vivido y lo que somos, un tiempo que nos llenó la vida de magia.

Compartimos la misa para recordar a los compañeros que partieron antes y con los que disfrutamos, la nostalgia también apareció en el escenario, nos tocó el alma observar las velas que recordaron su presencia, sus risas y sus semblantes.

El Liceo tiene un director sacerdote es de la Orden de San Felipe, un hombre que exhibe amor por nuestra amada institución, la que nos vio aprender, bailar, formar equipos representativos que destacaron, encontrar ilusiones, luchar y también graduarnos como personas humanistas y como bachilleres que seguimos el camino escogido.

Fue un día increíble que estoy segura jamás se irá de nuestra memoria, que siempre nos llenará de identidad, energía, felicidad y fascinación por la vida.

Agradecemos a la Comisión que por meses trabajó y luchó por concretar todo lo planificado y se les hizo realidad, esperamos tener más encuentros como estos, donde las emociones que lo curan todo, fueron las principales protagonistas. Gracias DIOS por tantas bendiciones que encontramos en las personas.

Solo así usted y yo podremos vivir más y vivir mejor.


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Comentarios

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Miguel Vargas (26/11/2018)

Excelente y nostálgico comentario, soy de la generación del 70, nos tocaron casi los mismos profesores, Don William fue mi orientador junto con doña Ligia Dobles, como no recordar a la guapa Francini Zuñiga que nos sacaba cada suspiro a los chiquillos,Alba Bernini (qddg), el mejor profesor que tuve en toda mi existencia, don Goering Picado Arguedas, que calidad, que carisma, que talento, un fuera de serie, la personalidad de don Carlos Benavides el director, insinuaba, respeto, orden, disciplina con solo su mirada y don de gente, y tantos otros profesores excelentes que se escapan a mi memoria, a todos ellos mi respeto, admiración y cariño eterno, y cuando alguien me pregunta cual ha sido mi mayor satisfacción en la vida, simplemente le contesto HABER LOGRADO UNA GENERACIÓN MEJOR QUE YO Y QUE PARTE DE SU BASE FUE EL RECORDADO Y QUERIDO LICEO DE HEREDIA.