Domingo 16 de Diciembre, 2018

Los andamios en la política: un componente incómodo pero verdadero

06 de diciembre, 2018

Sergio Araya Alvarado / Politólogo

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Definido como una construcción provisional, fija o móvil, que sirve de auxiliar para la ejecución de las obras, el concepto de andamio usualmente se asocia con actividades de construcción.

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Comporta como dos de sus principales características, su limitada vida útil y su naturaleza descartable.

Empero en la práctica, el término permite explicar actitudes y comportamientos sociales y políticos incómodos pero reales y concretos, que encajan plenamente en su contenido semántico.

Específicamente en el quehacer político, pululan los “andamios” y las organizaciones que funcionan bajo la lógica que los justificó en su ámbito original.
Refiérase como andamio a toda persona o estructura utilizable para el logro de un fin específico, tras lo cual se descarta o desecha.

Tal y como ocurre con los andamios en la construcción, que en algunas ocasiones pueden ser reutilizados, dependiendo del estado físico en el que se hallaren; los andamios en la política pueden volverse a emplear, si mantienen potencial para ello, medido con base a su estado emocional, social o económico al momento en que se acude a ellos.

La variedad de andamios en la política es muy amplia y variopinta.

Por ejemplo, al interior de los partidos políticos, los andamios usualmente aluden a operadores políticos locales, caracterizados por poseer una efectiva capacidad de movilización electoral que ponen al servicio de la organización de la que hacen parte, o de quienes, en su nombre, aspiran a ejercer cargos de elección popular. También refiere a personas que aportan su trabajo, voluntario en muchas oportunidades, para lograr la concreción de los objetivos políticos de terceros.

Mas, andamios pueden ser los propios partidos políticos, cuando sirven exclusivamente de plataforma de conexión, entre liderazgos individuales o sectoriales con una posible base de apoyo electoral, durante una contienda político-electoral dada.

El ámbito del ejercicio político público no escapa a la presencia y uso de andamios.

Enlaces locales de instituciones públicas y liderazgos políticos con poder formal; miembros de la burocracia sostenedora del aparato de Estado; jerarquía de los órganos de poder e instituciones mismas, según las circunstancias específicas y las relaciones de poder subyacentes en una determinada coyuntura, forman parte de los andamios vigentes en la dimensión pública del poder político.

En estos y muchos otros casos no citados, la lógica es la misma. Finalizado el proceso que justificó la utilización del andamio, se desecha de manera definitiva o, en el mejor de los escenarios, se procura preservar en buen estado para próximos usos. Aún en este último caso, no se contempla su posible transformación de andamio a pieza clave de la estructura construida con su empleo.

Práctica reproducida a lo largo de la historia de la humanidad, encara en estos tiempos un desafío específico: una conciencia crítica y de rechazo cada vez más extendida de asumir ese rol, por parte de sectores de la sociedad que desean ser protagonistas de su propia dinámica sociopolítica.
¿Estarán también los andamios llegando a su extinción? o ¿se demandarán nuevas y más finas estrategias de reclutamiento para mantener la reserva de andamios requerida?

El tiempo permitirá dar respuestas a estas interrogantes.

Por ahora la figura del andamio en política sigue siendo un componente incómodo, del que no habla, escribe o reflexiona, pero que sigue siendo verdadero e incluso, indispensable en la lógica articuladora de la dinámica política prohijada por el modelo político vigente.



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