Domingo 16 de Diciembre, 2018
Profesor Corazón 06 de diciembre, 2018 | 07:53 PM

“Solo me dejaba los pases, el resto se lo daba a ella”

Sentimientos en Conflicto.

CONSULTA: ¿Cómo está, señor Profesor Corazón? Lo saludo a la distancia deseando que tanto usted como su familia estén bien. Al igual que muchas otras personas, lo pensé antes de escribirle, pero al final me animé y aquí está mi carta, donde aprovecho para contarle lo que me está pasando actualmente.

Como leí en la carta que un señor le mandó hace unos días, a mí también me ha ido como en feria en el amor y creo que voy a reprobar porque me casé una vez y estuve dos veces juntado, pero en las tres me ha ido fatal.

Yo no sé qué es lo que pasa, pero creo que estoy salado con las mujeres, pues me he topado con cada artista… Estuve casado tres años con la primera, tuvimos un chiquito y me ilusioné tanto, más que era mi primer hijo; vivíamos en la casa de la mamá de ella mientras buscábamos una para alquilar y cuando el chiquito tenía 1 año me enteré que no era mi hijo sino del padrastro, ya que entre los dos se entendían y un día ella me lo contó todo.

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Profesor nunca en mi vida me había llevado un golpe tan duro, casi me vuelvo loco, tuve que salir de esa casa e irme a vivir un tiempo con mi hermano en Hatillo 8, al final me enteré que ese señor se separó de la mamá de ella, se juntaron y se llevaron el chiquito para Guanacaste porque él tiene una propiedad allá. Con la segunda mujer no me casé sino que me junté, estuvimos dos años, también alquilé una casa en San Sebastián para estar aparte de su familia, ya que estaba decidido a no volver a pasar la mala experiencia de vivir revuelto, cosa que no le deseo a nadie.

Tuvimos una chiquita, esa sí era mía, estaba muy contento de que por fin era papá y le pedí a Dios que me ayudara a criarla bien y verla crecer.

Al año y medio de estar juntos, cuando la bebé tenía 9 meses, a ella como que se le metió el agua porque pasaba solo en la calle con sus “amigos” y la chiquita la dejaba en la casa de una vecina para irse a bailar y tomar hasta bien entrada la noche, aprovechando que yo estaba trabajando de guarda.

Yo trataba de aconsejarla, le decía que pensara en nuestra hija, en el ejemplo que le estaba dando, pero todo fue en vano porque siempre me llevaba la contraria y era como echarle serenata a una sorda. El colmo es que un día llegué a la casa a las 6.30 de la mañana y ni ella ni la bebé estaban, cuando veo venir a la vecina con la bebé todavía dormida a entregármela porque Yoselin no llegó a recogerla. Ese día llegó casi a las 9 de la mañana toda olorosa a cerveza rancia y cigarro, en ese momento terminé de convencerme para tomar una decisión. Seguí sufriendo y pidiéndole a Dios que me ayudara, no quería hacerlo por mi hija, pero con el dolor de mi alma me vi obligado a separarme de esa mujer y dejarle a la chiquita.

Siempre he sido trabajador, responsable y honesto, eso me ha dado mucha estabilidad económica; cuando me pagaban sacaba la plata del alquiler, la comida y los recibos, le daba a ella para que comprara todo lo que necesitara la bebé. Tampoco se podía quejar porque conmigo siempre tuvo amor, cariño y comprensión, lo que yo siempre he buscado y todavía no encuentro.

Con mucho orgullo puedo decir que a ellas humildemente nunca les faltó nada, gracias a Dios, pero no sé qué tenía en la cabeza que no supo valorarme, jugó con mi paciencia y con mis sentimientos porque soy un hombre sencillo pero muy sentimental, amoroso y entregado, cuando me enamoro entrego mi corazón. La segunda vez que me junté ni le cuento porque esa mujer y yo no duramos ni tres meses cuando un día llegué del trabajo en la mañana y me dijo que iba jalando, que no quería seguir durmiendo sola, yo le dije que uno no siempre tiene lo que quiere y que a veces hay que sacrificarse un poquito para tener algo.

Profesor, hasta el día de hoy tengo el corazón herido y me siento triste porque las mujeres siempre juegan con mis sentimientos, le he pedido tanto a Dios que me permita conocer una que valga la pena, humilde, cariñosa y sincera, que me quiera de verdad, ya que me considero un hombre que vale la pena, pero creo que ya no quedan mujeres buenas y las que quedan tienen de marido a cada mamarracho.

Hace seis meses estoy solo y no he tenido contacto con nadie más porque me imagino que de nuevo jugarán con mis sentimientos; me siento muy apagado y triste sin alguien que me quiera de verdad. Profesor, muchas gracias por su tiempo y sus palabras de aliento. Atte., Isaac Cerdas.

RESPUESTA: Querido Isaac, sé que te encuentras lastimado en lo más profundo de tu corazón y no es para menos, debido a la traición de ambas mujeres, sin embargo debes saber algo importante, que no todo en la vida vale la pena sufrirlo. Hay situaciones que se nos entregan para vivirlas y a su vez para enfrentarlas valientemente, sin mirar atrás, dejando de lado los sentimientos y las emociones, como si fuera simplemente algo pasajero que no tuvo mayor trascendencia.

Asimismo, de vez en cuando existen aquellas circunstancias en las que sí es válido sufrir intensamente para que con ello aprendamos a conocer la naturaleza de nuestro ser y la capacidad que tenemos para soportar todo cuanto nos encontramos en el camino, ya sea bueno o malo, por eso debes comprender que a pesar de que esas dos mujeres no te supieron valorar como mereces, tú tienes todo lo necesario para levantarte y salir adelante en medio de la adversidad, sobre todo porque eres un padre responsable, un hombre trabajador y sincero y un excelente ser humano, que muchas otras mujeres podrán conocer y del que se podrían enamorar para formar una linda relación de pareja, que el tiempo se encargará de volver sólida y fuerte como un gran muro de piedra.

Pero eso pasará solo si tú dejas ir el pasado, si logras olvidar y perdonar, pero sobre todo si estás dispuesto a volver a reconstruir cada espacio en tu corazón, echando fuera la basura que en algún momento otras personas depositaron en ti y de la cual el responsable de limpiar eres tú mismo para que no siga afectando tu presente, mucho menos el gran futuro que está esperando por ti ahí afuera.

Aún tienes muchos años por delante, debes ver hacia el futuro con optimismo y confiar en que la vida será lo suficientemente justa contigo, regresándote de vuelta la alegría y la paz que quizás hace mucho no inundan tu alma. Espero que logres encontrar esa mujer que sea capaz de curar tus heridas y llenar de amor tu corazón. Recibe un abrazo de tu amigo sincero, Profesor Corazón.



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